En su libro El Campesino del Garona, publicado en 1966, Maritain
hizo especial referencia a Eduardo Frei Montalva y su gobierno de Revolución
en Libertad (1964-1970) en el siguiente párrafo:
«Una acción política auténtica y
vitalmente Cristiana es una política que, mientras
obtiene su inspiración del espíritu Cristiano y
de los principios Cristianos, implica solamente la iniciativa
y la responsabilidad de los ciudadanos que la conducen, sin ser
en absoluto una política impuesta por la Iglesia o que
compromete la responsabilidad de la Iglesia. Quisiera agregar
que, hasta hoy - y a pesar de que (o porque) han entrado a escena,
en varios países, partidos políticos llamados "Cristianos"
(la mayoría de los cuales son primeramente combinaciones
de intereses electorales) - la esperanza del advenimiento de una política Cristiana (que en el orden práctico corresponde
a lo que una filosofía Cristiana es en el orden especulativo)
ha sido completamente frustrada. Sólo conozco un ejemplo de una
auténtica revolución cristiana, y es la que
el Presidente Eduardo Frei está tratando de hacer en
este momento en Chile, y no es seguro que vaya a tener éxito.
(También es verdad que entre mis contemporáneos
vivos al momento de escribir estas lineas, sólo veo en
el mundo occidental no más de tres revolucionarios merecedores
de ese nombre - Eduardo Frei en Chile, Saúl Alinsky en
América... y yo mismo en Francia, que no valgo un poroto,
puesto que mi condición de filosofo ha eliminado todas
mis posibilidades como agitador).»
Maritain,
que conocía a Frei desde 1934 y con quien había cultivado
una relación de amistad a la distancia, pero afectuosa y profunda, le envió
su libro a poco de publicarlo. El 17 de abril de 1967, Frei, entonces
Presidente de la República de Chile, acusó recibo
del obsequio con la siguiente carta:
Señor
Jacques Maritain,
París, Francia.
Muy querido
amigo:
Recibí
el libro que tan cariñosamente me dedica un campesino que
se firma Jacques Maritain.
No sabe
cuánto le agradezco su recuerdo. Ya había tenido
ocasión de leerlo, porque todos los amigos que me quieren,
tan pronto aparecieron los primeros ejemplares, pensaron que el
mejor regalo que podían hacerme era enviármelo.
He gozado
con todo lo que él contiene. Hace algún tiempo estuvieron
en mi casa varios Ministros y pasé cerca de una hora leyéndoles
en voz alta algunos de sus párrafos. Me ha conmovido profundamente
que Ud. me aluda en su obra de una manera que me honra. Su libro
es como una flor de una vida entera; hay en él una cosa
fácil, que resume experiencia y conocimiento y que brota
cual manantial, con un sentido de humor, con alegría, como
un vaso lleno que se desborda. No es el esfuerzo por decir algo.
Hay en él algo tan natural, tan humano, que me ha llenado
de gozo. Ha sido un estímulo, y créame que lo necesito,
porque no hay tarea más difícil en el mundo que
hacer una revolución en libertad. Unos piensan que hay
poca revolución y mucha libertad; y otros que hay mucha
revolución y poca libertad. En resumen, no se contenta
a nadie; pero no vaya Ud. a creer que estoy pesimista: sólo
tengo conciencia de la dificultad.
Pero esta
carta tiene un objetivo más importante que darle las gracias,
y es pedirle que venga a Chile como nuestro invitado, ya sea oficial
o personal como Ud. prefiera. Sería un acontecimiento
en nuestro país el verlo llegar y su presencia haría
un gran bien. Espero su respuesta y la fecha que le agrade.
Acuérdese
de mi en sus oraciones, y reciba un abrazo muy estrecho de su
amigo,
Eduardo
Frei
Presidente de la República de Chile
Lamentablemente,
no le fue posible a Maritain realizar la visita propuesta.