Jacques
Maritain fue el filósofo católico más destacado
y públicamente reconocido del siglo XX. Nacido de una familia
de ascendencia hugonote muy bien establecida en el mundo intelectual
y político de París, conoció a su futura
esposa, Raïssa, hija de judíos rusos inmigrantes,
mientras estudiaba en la universidad. Desilusionados del escepticismo
reinante en la vida intelectual, ambos encontraron una luz de
esperanza en las clases de Henry Bergson. Más adelante,
descubrieron los escritos y la persona de León Bloy y,
como consecuencia, ambos se convirtieron al catolicismo en 1906.
Poco
tiempo después, Maritain comenzó a estudiar las
enseñanzas de Santo Tomás de Aquino, el Doctor Común
de la Iglesia. En ellas encontró los principios para el
entendimiento profundo de la realidad. A través de los
años, escribió tratados sobre ciencia y conocimiento
('Los Grados del Saber'), sobre ética, sociedad
y política ('El Hombre y el Estado'), sobre
arte ('La intuición Creativa' y 'Arte
y Poesía'), sobre la teoría del ser ('Siete
Lecciones sobre el Ser', 'Breve Tratado sobre la
Existencia y lo Existente'), y sobre el conocimiento de
Dios ('Aproximaciones a Dios'). Sólo he mencionado
unos pocos de sus obras más conocidas.
Maritain
en Canadá
A
fines de los años '20, los padres del Colegio St. Michael,
de Toronto, comenzaron a desarrollar con Etienne Gilson, otro
prominente filósofo católico francés e historiador
de la filosofía, un proyecto para establecer un instituto
de estudios medievales. Fue el padre Gerald Phelan, un sacerdote
de la diócesis de Halifax, el que sugirió invitar
a Maritain a tomar parte en el proyecto. El propio Gilson extendió
la invitación en 1929 y encontró un Maritain más
que interesado en participar.
Su
primer semestre en Toronto tuvo lugar en Enero-Marzo de 1933.
En relación a dichas primeras clases, el padre L. K. Shook,
C.S.B., escribió en un artículo en 1973:
"En
su primera visita a América, Maritain dictó cursos
para los graduados del departamento de filosofía de St,
Michael y para el entonces nuevo Instituto de Estudios Medievales,
sobre la Crítica del Conocimiento de acuerdo a Santo Tomás
y a Kant. El evento atrajo la atención de intelectuales
y artistas de la ciudad y la provincia interesados en ver, oír
y conocer al destacado profesor del Instituto Católico
de París, autor a la edad de 50 años de 23 libros
y 125 artículos conocidos. Cuando vino a Toronto en 1933
acababa de publicar la primera edición en francés
de 'Los Grados del Saber' y 'Un Ensayo en Filosofía Cristiana',
y se encontraba trabajando en 'Sietes Lecciones sobre el Ser'
y en 'Arte y Poesía'."
Y
el padre Shook continúa:
"Durante
los próximos 25 años Maritain vino más o
menos regularmente a Toronto ya sea a dar cursos o a dictar una
conferencia singular. Dichas visitas constituyeron la ocasión
propicia para intensas discusiones en el campus, ya que su sola
presencia provocaba enorme interés e intensos debates sobre
los temas principales del momento, sea en el orden filosófico,
ético, histórico, social o artístico. Pero
Maritain era también un hombre de fe, cuyas rutinas diarias
de oración y meditación, hacían más
creíbles los programas que estaba introduciendo entre los
creyentes en libros tales como 'Religión y Cultura' , 'Ransoming
the Time' ('Redimiendo el Tiempo') y muchos otros. De esa manera,
Maritan llegó a ser, en una medida significativa, un contribuyente
a la vida intelectual de la Iglesia en Canadá y en los
Estados Unidos. En realidad, su presencia en Norteamérica
no se redujo en absoluto sólo a Toronto. Ya en su primer
viaje visitó la Universidad de Chicago.
"Al
respecto, su esposa Raïssa nos dice (en carta del 29 de Marzo
de 1933 a Charles Journet):
"Todo
ha andado muy bien en Toronto. Allí Jacques ha encontrado
muy buena voluntad y mentes muy bien dispuestas a recibir sus
enseñanzas. ¡Ha tenido un gran éxito! Ellos
quieren que regrese todos los años, lo que no es algo
que se pueda rechazar sin pensarlo cuidadosamente. Jacques se
da cuenta que puede ser útil en Toronto y también
en los Estados Unidos. Fue invitado a dar una conferencia en
la Universidad de Chicago. La dio en inglés y fue magníficamente
recibida.
"En
una conversación privada, el Presidente de la Universidad
(Robert Hutchins) le dijo a Jacques:
"Aquí
hay mucha gente joven en búsqueda de una filosofía
verdadera, pero no hay nadie que los pueda guiar. Usted debería
tener un grupo de alumnos en América, de igual manera
que lo tiene en Francia, y podría estar viajando ida
y vuelta...
"Otros
en Chicago le dijeron que, con él, existía la
posibilidad de que la juventud se uniera y actuase, pero sin
él eso era imposible.
"Todo
esto es muy serio, así es que, Charles, rece para que
seamos iluminados..."
En
los Estados Unidos y en el Vaticano
En
realidad, antes de la Segunda Guerra Mundial, Maritain venía
de Francia más bien esporádicamente. A comienzos
de 1940 vino por un semestre a Toronto, acompañado por
Raïssa y de su hermana Vera Oumancoff. Con la caída
de Francia tuvieron que quedarse en Norteamérica, específicamente,
en Nueva York.
Antes
de la guerra, Maritain había dado conferencias en París
denunciando el antisemitismo. Esa debe haber sido una de las razones
por las que la Gestapo, tan pronto arribó a París,
lo fue a buscar al Instituto Católico para arrestarlo.
Así, pues, él no podía regresar a Francia.
Al
margen de sus visitas a Toronto, Maritain pasó a ser profesor
invitado en las universidades de Columbia y Princeton. Además,
fue uno de los fundadores de una universidad francesa en Nueva
York, la École Libre des Hautes Études,
que comenzó a funcionar el 14 de Febrero de 1942, de la
que Maritain fue vicepresidente y, más tarde, presidente.
Durante
la guerra, transmitió regularmente mensajes radiales a
Francia, denunciando el régimen de Vichy y animando al
pueblo francés.
Inmediatamente
después de la liberación de Francia, el general
De Gaulle le pidió que fuese embajador de Francia ante
el Vaticano. Maritain aceptó esa tarea, lo que significó
una clara interferencia con su vocación intelectual y considerables
sacrificios. Al término de su misión en Roma, en
1948, aceptó el puesto de profesor en la Universidad de
Princeton, la que constituyó su base en Norteamérica
hasta la muerte de Raïssa en 1960.
Posteriormente,
se fue a vivir como "ermitaño" a Toulouse, Francia,
con los Hermanitos de Jesús. Allí llegó a
ser miembro de la comunidad y murió de un ataque al corazón
el sábado 28 de Abril de 1973.
Homenaje
Hablando
de la asociación de Maritain con el campus de St. Michael,
el padre Shook decía en su artículo de 1973:
"Gran
parte del contenido de sus numerosos escritos fue expuesto primeramente
aquí, alcanzando su forma en pequeñas reuniones.
No se trataba tanto de que los estudiantes fuesen discípulos
de Maritain - algunos no lo eran - sino de que él los ayudó
a ser parte de un mundo más amplio y los hizo respetables
en él. Esto es todavía tan remarcable en este campus,
que si hoy día somos una comunidad académica tan
internacionalmente orientada, es debido en una forma muy real
a los hábitos adquiridos durante el amplio período
de las visitas de Maritain."
Hablando
de su presencia "vital, jubilosa y, al mismo tiempo, controversial
entre nosotros", el padre Shooks concluye:
"Maritain...
sobrevive en St. Michael... en su empeño intelectual, en
la vitalidad de su fe cristiana, en su enseñanza, en su
sentido histórico, en su preocupación por la crisis
de la hora presente, en su dedicación, después de
Dios, a sus hermanos, en el aprendizaje del arte y la belleza.
A la pregunta ¿está Maritain todavía con
nosotros? la respuesta es SI, en la medida que estas cosas permanecen."
En
su homilía en la Misa en memoria de Maritain en la Iglesia
de St. Basil, el 3 de Mayo de 1973, Anton C. Pegis, historiador
de la filosofía y ex-Presidente del Instituto Pontificio
de Estudios Medievales, dijo:
"Mirando
hacia atrás, a los comienzos del presente siglo, creo entender
el por qué Maritain jugó un rol único y central
en el llamado el renacimiento Tomista.
"Mientras
Etienne Gilson, al construir su eminente carrera académica,
tomaba el liderazgo para convertir los estudios de Santo Tomás
(y otros teólogos medievales) en un área reconocida
de la investigación universitaria, Jacques Maritain asumía,
por sí solo, casi sin ayuda, la tarea de revivir el Tomismo
como una filosofía pública en pleno siglo XX.
"Los
tomistas a su alrededor, la mayoría teólogos de
profesión, conversaban entre sí en lo que constituía
más bien un círculo cerrado. Fue Maritain, más
que ningún otro tomista, el que presentó a todo
el mundo las enseñanza filosóficas de Santo Tomás
como una realidad pública, y el que, al mismo tiempo que
sostenía el mensaje de Santo Tomás, se enfrentaba
al mundo como un auténtico pensador del siglo XX.
"Maritain
vivirá en la historia como un verdadero modelo de filósofo
cristiano, luminosamente inteligente y dedicado apasionadamente
a la verdad y a sus hermanos del género humano."
Etienne
Gilson escribió una carta con motivo del fallecimiento
de Maritain, en la que dice:
"Como
es el caso de los ángeles de Santo Tomás de Aquino,
Maritain fue una especie en sí mismo. No habrá otro
tomista igual que él. Podemos orar con él y a él...
Podemos agradecerle a Dios que haya mantenido intacta su inteligencia
hasta el fin".
*
Traducción del inglés por H. I.