PRESENCIA DE MARITAIN

 

 

JACQUES MARITAIN, A 35 AÑOS DE LA MUERTE
DE UN AMIGO DE LOS VASCOS

 


Gonzalo J. Auza

Argentino, de familia vasca. Licenciado en Ciencias de la Comunicación. Director Técnico de EuskoSare.

Artículo publicado el 28 de Abril de 2008 (aniversario de la muerte de Maritain), en la publicación online 'EuskoSare', dedicada a promover el desarrollo de la Comunidad Vasca Global.

ENLACES
(click en los botones rojos)
El Instituto Internacional Jacques Maritain de Roma
La Red Mundial Maritainiana
Angel Correa
El legado de Maritain en Canada
Lawrence Dewan, O.P.
El Centro Jacques Maritain
Universidad de Notre Dame
Maritain y América Latina
Tristán de Athayde
Maritain en Latinomerica
José Gómez Cerda
Jacques Maritain en Argentina
Fernando Martínez Paz
Encuentro Instituto J.M. de Argentina.
Jorge Horacio Gentile
Maritain, amigo de los vascos

 

Se cumplen hoy, 28 de abril, 2008, 35 años de la muerte de uno de los más destacados amigos de los vascos: Jacques Maritain (1882-1973). Participó de modo activo en la Liga Internacional de Amigos de los Vascos y defendió la actuación de este pueblo durante la Guerra Civil. Fue un defensor de la democracia y los derechos humanos; y tuvo un importante compromiso político y social.

Dicen que los amigos se prueban en los momentos difíciles. Cuando los vascos vivimos momentos muy dolorosos en el siglo XX tuvimos en Jacques Maritain uno de esos amigos que pasan la prueba. Se cumplen hoy 35 años de la muerte de este filósofo católico que defendió a los vascos con palabras y hechos.

Jacques Maritain condenó la sublevación franquista y polemizó con distintas personalidades defendiendo el accionar de los vascos, tanto en Francia como en otras partes del mundo (Argentina, por ejemplo). Con ocasión del bombardeo de Gernika señaló: "A los católicos, sin distinción de partido, corresponde levantar la voz en primer lugar para que no se produzca en el mundo el implacable asesinato de un pueblo cristiano. Nada justifica, nada excusa bombardeos de ciudades abiertas, como el de Guernica".

Tuvo una activa participación pública contra la guerra, contra los crímenes cometidos durante su transcurso y en el pedido de mediación internacional para detenerla. Como católico, sus palabras denunciaron la violencia y la utilización de la religión: "Es un sacrilegio profanar los lugares santos y el Santo Sacramento, perseguir aquello que está consagrado a Dios, deshonrar en la tortura a los religiosos, exhumar cadáveres para hacer chacota de ellos; y es un sacrilegio fusilar, como en Badajoz, cientos de hombres para festejar el día de la Asunción, o aniquilar bajo las bombas de los aviones como en Durango – porque la guerra santa odia más ardientemente que al infiel a los creyentes que no la sirven –las iglesias y el pueblo que las llenaba y los sacerdotes que celebraban los misterios; o como en Guernica, una villa entera, con sus iglesias y tabernáculos, persiguiendo con ametralladora a las pobres gentes que huían. Los horrores rojos, con lo que ellos han revelado de salvajismo, han sido motivo de reiteradas menciones... Los testimonios comienzan a llegar sobre el terror blanco, y lo que ya se sabe permite pensar que ha alcanzado un nivel de crueldad y desprecio de la existencia humana de una rara elevación".

Entre las actuaciones más destacadas a favor de los vascos se destaca su participación como vicepresidente de la Liga Internacional de Amigos de los Vascos (LIAB), fundada en París el 16 de diciembre de 1938. La LIAB fue promovida por el filipino de orígen vasco Manuel Ynchausti (1900-1961) y se creó con objetivos humanitarios y de lobby internacional: ayuda a los vascos exiliados, organización de bolsas de trabajo, intervención a favor de los presos vascos, reunión de familias dispersas, protección de los niños desamparados, establecimiento de contactos internacionales, conformación de una Oficina de Información, difusión de la problemática vasca, promoción de sus instituciones y cultura, etc; sin embargo, con el reconocimiento por parte de Francia de la España franquista, a partir del 27 de febrero de 1939 la Liga se convirtió también en una estructura legal que brindó seguridad a la actividad del Gobierno Vasco en el exilio. En el momento de su creación, había en Francia casi 60.000 refugiados vascos.

La LIAB tuvo oportunidad de ejercer influencia a favor de los vascos en la administración francesa gracias a la presencia de Jacques Maritain y otras destacadas personalidades que participaban en ella: el Cardenal Verdier, arzobispo de París, fue el presidente, mientras Maritain ocupó la vicepresidencia. El presidente de su Comité de Intereses Generales de Euzkadi fue el académico François Mauriac (premio Nobel de Literatura en 1952). El Comité de Socorro a los Vascos se integró con monseñor Clement Mathieu, obispo de Aire y Dax, Jacques Maritain y Claude Bourdet. También participaron los políticos Francisque Gay, Edouard Herriot, Ernest Pezet, Auguste Champertier de Ribes, el arzobispo de Burdeos monseñor Feltin y muchos otros. Francisco de Landaburu fue el delegado del Gobierno Vasco en dicha organización.

Según Jean Claude Larronde "la LIAB ha quedado en la historia contemporánea como la organización exterior más consumada y prestigiosa de ayuda y apoyo al pueblo vasco". Además, su relevancia se extendió más allá del medio vasco: para Jesús María de Leizaola la LIAB constituyó "en la época musoliniana, el habitáculo prenatal de la democracia cristiana europea". Jacques Maritain fue un elemento central en esta iniciativa de ayuda a los vascos.

Jacques Maritain nació en París en 1882, en una familia protestante. Se casó con Raissa Oumancoff, una inmigrante rusa de familia judía. Ambos se convirtieron al catolicismo en  1906. Es considerado uno de los principales filósofos del siglo XX. Aplicó el pensamiento de Santo Tomás a los problemas contemporáneos, fue un defensor del ideal democrático y participó en los debates que condujeron a la Declaración Universal de los Derechos del Hombre en 1948. Fue el principal exponente del humanismo cristiano, una filosofía política que defiende la realización del hombre y de todo lo humano dentro de un marco de principios cristianos; base del pensamiento demócrata cristiano.