'LOS MARITAIN

Y LA FILOSOFÍA CONTEMPORÁNEA' *

II

Piero Viotto

 

Profesor de pedagogía en la Universidad Católica de Milán y miembro del Comité Científico del Instituto Internacional Jacques Maritain. Es autor, entre otros, de los libros 'Jacques Maritain, Dizionario delle Opere' y 'Raïssa Maritain, Dizionario delle Opere'

ENLACES
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Henri Bergson:
un maestro perdido y reencontrado
Maritain - Gilson:
un diálogo contínuo
J. Maritain y M. Blondel
y el debate sobre la Filosofía Cristiana
MarItain y los existencialistas
cristianos
Yves Simon y los amigos americanos
Encuentro con Simone Weil
y Edith Stein
Henri Bars y Heinz Schmit:
dos discípulos fieles

 

2.- JACQUES MARITAIN Y ETIENNE GILSON:
UN DIÁLOGO CONTÍNUO

Con Maritain, el tomismo sale de los conventos, y encuentra laicos que se empeñan en las universidades en recuperar el realismo judío-grecolatino-cristiano, para contrastar el triunfo del idealismo hegeliano, que está encausándose hacia la fenomenología. Entre sus colegas, dos son particularmente significativos, el primero: Etienne Gilson, por sus estudios sobre la filosofía medieval; el segundo: Yves Simon, que después de haber sido alumno de Maritain en París, emigra a los Estados Unidos, donde enseña filosofía en distintas universidades.

Las relaciones de Maritain con su coetáneo Etienne Gilson, fueron de amistad pero también de rivalidad intelectual, porque Gilson, historiador de la filosofía medieval, se preocupó de permanecer rigurosamente fiel a Santo Tomás, mientras Maritain procuró extender en adelante el estudio del tomismo, para recuperar las verdades venidas a la luz con la filosofía moderna.

Ambos tuvieron en el Liceo Enrique IV el mismo profesor de filosofía, ambos se dedican a filosofar con toda el alma, tanto que sus obras más importantes se actualizan en cada nueva edición. Intercambian sus escritos y cartas, entre 1923 y 1971. Son verdaderamente cartas filosóficas, que documentan la fatiga, el esfuerzo de la investigación.

A invitación de Gilson, que fundó en Canadá el Instituto de Estudios Medievales, Maritain va en los años treinta a enseñar a América, por lo cual, las relaciones epistolares se transforman en relaciones personales. Pero en el diálogo entre los dos filósofos se verifican notables diferencias, porque Maritain está en la búsqueda de una filosofía cristiana que sea autónoma de la teología, solamente teniendo en cuenta, filosóficamente, algunos datos provistos por la revelación, mientras para Gilson, que tiene una mentalidad de historiador, la filosofía tomista no puede ser independiente de la teología, al igual que los sistemas de San Agustín y de San Buenaventura son también filosofía cristiana.

En relación a la autonomía del saber filosófico, es interesante un apunte de Maritain del 20 enero de 1931:

 

«Reunión en casa de Berdiaeff. Tras una exposición mía sobre Santo Tomás y la filosofía “en la fe”, Berdiaeff se vuelve a Gilson, contando con él para contradecirme y recordándole lo que él ha escrito en su libro sobre el Tomismo a propósito de Santo Tomás como precursor de la filosofía de la razón pura. Con gran sorpresa de todos, Gilson declara que si él escribió así se había equivocado y que está completamente de acuerdo conmigo. Raïssa y yo, muy emocionados por la actitud de Gilson y por su lealtad al corregirse a sí mismo. De este día datan nuestros lazos de amistad con él.» 1.

A veces las incomprensiones nacen del lenguaje y también del carácter y de la distinta formación de las personas. El mismo Gilson, historiador por excelencia de la filosofía medieval, afirma: «SantoTomás mismo no se atiene siempre a un lenguaje estrictamente tomista» 2.

Reconociendo ambos que la belleza es el esplendor de la verdad, Maritain y Gilson se diferencian en el análisis de la creación artística. El primero subraya la importancia de la poesía, emergente en el supraconsciente musical del espíritu, cualquiera que sea la forma expresiva usada por el artista, mientras el segundo evidencia la importancia de la virtud del arte, como momento racional de la construcción de la obra. Una vez más se trata de una fidelidad, más o menos estrecha, a cuanto Santo Tomás ha escrito sobre lo bello, pero también de un acercamiento diferente al problema, porque Maritain parte de los poetas y de los novelistas, mientras Gilson estudia sobretodo las artes figurativas.

En política, a propósito de las relaciones entre el orden temporal y el orden sobrenatural, concluyen ambos sobre la necesidad de distinguir sin separar, el obrar en cuanto cristiano sobre el plano de la evangelización y el obrar como cristiano sobre el plano de la vida política. Establecida la distinción entre Estado e Iglesia, reconocen que la cristiandad continúa, aunque sea bajo otras formas, distintas de las medievales, en polémica con aquellos que habían decretado, como Mounier, el fin de la cristiandad.

Los dos filósofos están de acuerdo en reconocer la llamada metafísica del Éxodo, esto es, la que Dios reveló a Moisés como “aquél que es” (Jahvé); y en el afirmar que la razón humana puede conocer que Dios es el Ser Subsistente. Al mismo tiempo, ambos combaten toda forma de esencialismo, porque cada ser que es, es en su existencia; y no existen de forma ideal, esencias separadas de la existencia. En este sentido, Maritain llega a decir que el tomismo es el verdadero existencialismo, usando expresiones linguísticas que no le gustan a Gilson, quien ya había criticado la afirmación maritainiana, según la cual, el tomismo es un realismo crítico.

Después de la muerte de Maritain, una extensa carta de Gilson aclara el debate interpuesto entre los dos amigos: «Lamentablemente, de todos los puntos sobre los cuales se jacta de mejorar a Santo Tomás de Aquino, mi sentir es que está por falsear el verdadero pensamiento del Doctor Angélico. En breve, Maritain fue un pensador mucho más original de cuanto habría podido serlo un verdadero historiador. Lo que Santo Tomás habría pensado de este extraño discípulo, no lo sé. Ellos pueden ahora discutir el problema entre sí. En poco más de tiempo, y, como espero vivamente, seré yo mismo informado del resultado de la discusión» 3.

Nosotros, por ahora, debemos contentarnos con la constatación de J.H. Nicolas, según el cual: «las divergencias entre los dos filósofos tomistas, se refieren principalmente al lenguaje usado» 4.

 

* Traducción del italiano de Leticia Villegas Pereyra

NOTAS

1 J. Maritain. ‘Cuaderno de Notas’, p. 187).

2 É. Gilson. 'Introduction d la philosophie chrétienne', Vrin, Pars 1960, p. 156.

3 Carta de Gilson al padre Armand Maurer de fecha 18 de marzo de 1974.

4 J.H. Nicolas, 'Le realisme critique', in «Revue Thomiste" 1948, n. 1-2, p. 224.