HOMENAJES

Trascendencia del pensamiento y de la vida en Jacques Maritain

Mons. Dr. Octavio N. Derisi

(Homilía pronunciada por Mons. Derisi, obispo y destacado pensador y filósofo tomista argentino, en la catedral metropolitana de Buenos Aires en la misa celebrada el 18 de noviembre de 1982 para pedir el eterno descanso de Jacques Maritain en el día del centenario de su nacimiento).

ENLACES
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Jacques Maritain
Juan Pablo II
Una sabiduría redentora
Etienne Gilson
'The Thomist'
Volumen de homenaje a Maritain
Al centenario de su nacimiento
Mons. Octavio Derisi
Maritain, 'Doctor ad honorem'


Celebramos hoy el centenario del nacimiento de uno de los hombres que más han influido con su pensamiento y su vida ejemplar en los destinos de la cultura cristiana de occidente.

Joven aún, Maritain se convierte al catolicismo y se bautiza con Raïsa, su esposa.

Se había formado en la Sorbona bajo la influencia positivista y, más tarde, bergsoniana.

Comienza, entonces, a estudiar Santo Tomás, y descubre toda la riqueza de su pensamiento. Frente al lnmanentismo subjetivista y destructor del pensamiento y del mismo hombre, con la ayuda de Santo Tomás logra centrar para siempre su inteligencia en la luz trascendente del ser o verdad y, en definitiva, del Ser o Verdad divina. Porque eso es precisamente Maritain: el filósofo que ha logrado articular y alimentar su inteligencia con la verdad del ser trascendente.

Guiado por el realismo intelectualista del Doctor Angélico, con un estilo conceptual y verbal muy suyo, y con una profundidad extraordinaria, Maritain logró iluminar y dar solución a los principales problemas de la filosofía, de la metafísica, de la moral, de la antropología, del arte y de la cultura.

Pero a Maritain, siendo hijo de su tiempo, le interesaron todos los problemas de la cultura actual.

A la luz de los principales fundamentales de la metafísica, supo proyectarlos y aplicarlos con justeza a las más complejos cuestiones de su tiempo en busca de una solución adecuada. Así se ocupó de los problemas actuales del orden político, jurídico y social. Maritain, a la vez, intenta precisar la posición del católico frente a estos problemas; buscar la constitución de una sociedad justa y organizada de acuerdo al bien común, sobre la cual se pueda influir con los principios evangélicos.


Las conclusiones de estas reflexiones de Maritain fueron tenidas en cuenta por algunos Padres del Concilio Vaticano II, en cuyas paginas no es difícil encontrar ciertas huellas de este pensador cristiano.

Él se esforzó por integrar el pensamiento filosófico con el teológico en busca de una filosofía cristiana, que, sin dejar de ser filosofía o saber intelectual de la verdad evidentemente aprehendida, está íntimamente unida al saber superior de la fe cristiana. Más aún: uno de sus libros trata precisamente de la filosofía cristiana, de cómo la filosofía, sin dejar de ser filosofía, puede y debe recibir la influencia del cristianismo.

Pero lo más importante es que consiguió unir en una íntima simbiosis su conocimiento filosófico y fe cristiana con su vida iluminada e informada por la verdad natural y sobrenatural. De ahí el vigor y la fuerza incontrastable de su pensamiento y vida íntimamente unidos. De ahí también la irradiación e influencia tan profunda de esta personalidad de Maritain, de un pensamiento encarnado en una auténtica vida Cristiana.

Sin duda alguna Maritain es una de las personalidades más descollantes de nuestro tiempo y de mayor influencia en la cultura de occidente, entre los laicos católicos.


Nos hemos reunido hoy en esta catedral junto al altar del Señor, para ofrecer el sacrificio de la Cruz, renovado en lo misa, en acción de gracias de este don con que Dios enriqueció a su Iglesia y al mundo con Maritain, y para pedir a Dios por el eterno descanso de aquél siervo fiel, que supo duplicar los talentos que Dios le dio para servir a sus hermanos los hombres, para ayudarlos a vivir más auténticamente su vida cristiana, y para constituirse en modelo de todo intelectual católico.