Celebramos
hoy el centenario del nacimiento de uno de los hombres que más
han influido con su pensamiento y su vida ejemplar en los destinos
de la cultura cristiana de occidente.
Joven aún,
Maritain se convierte al catolicismo y se bautiza con Raïsa,
su esposa.
Se había
formado en la Sorbona bajo la influencia positivista y, más
tarde, bergsoniana.
Comienza,
entonces, a estudiar Santo Tomás, y descubre toda la riqueza
de su pensamiento. Frente al lnmanentismo subjetivista y destructor
del pensamiento y del mismo hombre, con la ayuda de Santo Tomás
logra centrar para siempre su inteligencia en la luz trascendente
del ser o verdad y, en definitiva, del Ser o Verdad divina. Porque
eso es precisamente Maritain: el filósofo que ha logrado
articular y alimentar su inteligencia con la verdad del ser trascendente.
Guiado por
el realismo intelectualista del Doctor Angélico, con un
estilo conceptual y verbal muy suyo, y con una profundidad extraordinaria,
Maritain logró iluminar y dar solución a los principales
problemas de la filosofía, de la metafísica, de la
moral, de la antropología, del arte y de la cultura.
Pero a Maritain,
siendo hijo de su tiempo, le interesaron todos los problemas de
la cultura actual.
A la luz de
los principales fundamentales de la metafísica, supo proyectarlos
y aplicarlos con justeza a las más complejos cuestiones
de su tiempo en busca de una solución adecuada. Así
se ocupó de los problemas actuales del orden político,
jurídico y social. Maritain, a la vez, intenta precisar
la posición del católico frente a estos problemas;
buscar la constitución de una sociedad justa y organizada
de acuerdo al bien común, sobre la cual se pueda influir
con los principios evangélicos.
Las conclusiones de estas reflexiones de Maritain fueron tenidas
en cuenta por algunos Padres del Concilio Vaticano II, en cuyas
paginas no es difícil encontrar ciertas huellas de este
pensador cristiano.
Él
se esforzó por integrar el pensamiento filosófico
con el teológico en busca de una filosofía cristiana,
que, sin dejar de ser filosofía o saber intelectual de
la verdad evidentemente aprehendida, está íntimamente
unida al saber superior de la fe cristiana. Más aún:
uno de sus libros trata precisamente de la filosofía cristiana,
de cómo la filosofía, sin dejar de ser filosofía,
puede y debe recibir la influencia del cristianismo.
Pero lo más
importante es que consiguió unir en una íntima simbiosis
su conocimiento filosófico y fe cristiana con su vida iluminada
e informada por la verdad natural y sobrenatural. De ahí
el vigor y la fuerza incontrastable de su pensamiento y vida íntimamente
unidos. De ahí también la irradiación e influencia
tan profunda de esta personalidad de Maritain, de un pensamiento
encarnado en una auténtica vida Cristiana.
Sin duda alguna
Maritain es una de las personalidades más descollantes
de nuestro tiempo y de mayor influencia en la cultura de occidente,
entre los laicos católicos.
Nos hemos reunido hoy en esta catedral junto al altar del Señor,
para ofrecer el sacrificio de la Cruz, renovado en lo misa, en
acción de gracias de este don con que Dios enriqueció
a su Iglesia y al mundo con Maritain, y para pedir a Dios por
el eterno descanso de aquél siervo fiel, que supo duplicar
los talentos que Dios le dio para servir a sus hermanos los hombres,
para ayudarlos a vivir más auténticamente su vida
cristiana, y para constituirse en modelo de todo intelectual católico.