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III.
FILOSOFÍA CRISTIANA
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1. ¿CUÁL
ES LA UTILIDAD DEL LA FILOSOFÍA?
"La filosofía,
en sí misma, está por encima de la utilidad. Y por
esta misma razón, la filosofía es de la mayor necesidad
para los hombres. Les recuerda la suprema utilidad de aquellas cosas
que no tienen que ver con los medios sino con los
fines. Porque los hombres no sólo viven de
pan, vitaminas y descubrimientos tecnológicos. Viven de valores
y realidades que están por encima del tiempo, y que son dignos
de ser conocidos por sí mismos; ellos nos alimentan con la
invisible comida que sostiene la vida del espíritu, y nos
mantienen alertas, no de tal o cual medio al servicio de la vida,
sino de las razones profundas para vivir, sufrir y tener esperanza.
"El filósofo en la sociedad es un testigo de la dignidad
suprema del pensamiento. Él apunta a lo que es eterno en
el hombre, a lo que estimula nuestra sed por el conocimiento puro
y desinteresado, por el conocimiento de aquellas cuestiones fundamentales
- acerca de la naturaleza de las cosas y de la naturaleza de la
mente, del hombre mismo y de Dios - que son superiores e independientes
de todo lo que podemos hacer, producir o crear, porque pensamos
antes de actuar y nada puede limitar el alcance del pensamiento.
"Nuestras decisiones prácticas dependen de las posiciones
que asumimos respecto de aquellas interrogantes últimas y
fundamentales que el pensamiento humano es capaz de plantear. Esa
es la razón por la que los sistemas filosóficos, que
no están dirigidos a ningún uso o aplicación
práctico, tienen un impacto tan grande en la historia humana.
"Hay dos aspectos relativos a la función del filósofo
en la sociedad que tienen, me parece, especial importancia en el
día de hoy. Ellos tienen que ver con la Verdad
y con la Libertad.
"El gran peligro que amenaza a las sociedades modernas es el
debilitamiento del sentido de la Verdad. Por un lado,
los hombres han alcanzado la costumbre de pensar en términos
de estímulos y respuestas y de ajuste al medio ambiente;
mientras que por el otro, aparecen desconcertados por el modo en
que las técnicas políticas de publicidad y propaganda
usan las palabras y el lenguaje mismo, por lo que, al final, tienden
a abandonar todo interés en la verdad: lo único que
importa son los resultados prácticos, la mera verificación
material de hechos y cifras, sin que exista una adhesión
interna a ninguna verdad alcanzada.
"Aunque en su quehacer especulativo el filósofo no preste
atención a los intereses de los hombres, ni a los del grupo
social, ni a los del Estado, siempre está, sin embargo, recordándole
a la sociedad el carácter absoluto e inquebrantable de la
Verdad.
"En cuanto a la Libertad, se trata de un requerimiento
del propio bien común de la sociedad humana, el que se desintegra
tan pronto como el miedo, sobreponiéndose a las convicciones
íntimas, impone una orientación determinada a la mente
humana.
"El filósofo, incluso cuando está equivocado,
critica libremente al menos las cosas hacia las que los hombres
se sienten atraídos. No es sin razón que Napoleón
rechazaba a los ideólogos y que los dictadores, por regla
general, odian a los filósofos."
('On
the Use of Philosophy. Three Essays'. [1961] Princeton University Press.
1961. Página 6. Traducción del inglés por H.I.)
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2.
¿ES
POSIBLE UNA FILOSOFÍA CRISTIANA?
"¿Existe una Filosofía Cristiana? ¿Es
posible una Filosofía Cristiana?
Estas preguntas
inciden en materias especulativas de la mayor importancia, como
la naturaleza misma de la filosofía o el valor intelectual
de la fe, y, por consiguiente, las respuestas que demos debieran
tener una significación práctica decisiva en nuestras
actitudes espirituales básicas.
"Un filósofo ordenará su vida y su pensamiento
de una forma determinada si cree que para filosofar correctamente
debe mantener su trabajo filosófico perfectamente diferenciado
de su vida de oración y fe (en el supuesto de que tiene una
vida de oración y fe).
"Muy diferente será el caso del filósofo que
cree, por el contrario, que debe unir su labor filosófica
y su fe de una forma orgánica, y que, por consiguiente, aspira
a realizar una obra de razón activada e inspirada por su
vida de oración, aunque manteniéndola siempre dentro
de los límites del más absoluto rigor y pureza.
"Este es, por lo demás, el mismo problema que encontramos,
aunque en términos diferentes, en el caso del artista y también
en el caso del historiador o del exégeta.
"He aquí los términos del problema.
"Existe una cierta corriente de pensamiento que tiende a negar
a la sabiduría humana, esto es, a la filosofía, un
carácter autónomo con relación a la fe religiosa.
De acuerdo a esta corriente, la filosofía, como principio
de verdad, necesita esencialmente de la fe. No sólo eso,
cualquier distinción entre una sabiduría puramente
natural y la sabiduría del Espíritu Santo es rayana
en la blasfemia.
"Por el contrario, existe otra tradición, la de los
racionalistas, que deduce que, porque la filosofia es distinta de
la fe, no puede tener nada en común con la fe, salvo de una
manera absolutamente exterior, de modo que la noción de Filosofía
Cristiana no solamente es compleja en su estructura, sino que es
espúrea e incapaz de resistir cualquier análisis serio.
"Lo más lamentable en esto es que ambas posiciones encuentran
su justificación primeramente en el rechazo de la posición
adversa.
"Procuraré presentar los elementos de una solución
a un nivel puramente doctrinario."
('An
Essay on Christian Philosophy'. [1933] Philosophical Library, Inc. New York. 1955. Página
3. Traducción del inglés por H.I.)
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3.
LA
FILOSOFÍA CRISTIANA A LA LUZ DE LA TEORÍA TOMISTA
(I).
NATURALEZA
DE LA FILOSOFÍA
"En mi opinión, el principio de solución a la
cuestión de la Filosofía Cristiana debe ser encontrado
en la distinción clásica entre el orden de especificación
y el orden de ejercicio, o, usando una terminología
que me parece más adecuada al caso, la distincion entre "naturaleza"
y "estado".
"Esto significa que debemos distinguir entre la naturaleza de la filosofía, esto es, lo que la filosofía es en
sí misma, y el estado en que la filosofía
se presenta en la realidad, históricamente, lo que dice relación
con sus condiciones concretas de existencia y ejercicio.
"Naturaleza de la Filosofía.
"El desarrollo y dinámica de la organización
del espíritu que llamamos filosofía, toma forma en
nosotros en relación a un objeto hacia el cual
nuestra inteligencia tiende y al que se adapta naturalmente. De
allí que la naturaleza de la filosofía
está determinada únicamente en función de ese
objeto hacia el cual tiende por sí misma.
"Quienquiera que falle en reconocer que el dominio de la filosofía
está, por su propia naturaleza, delimitado solamente por
el alcance de las facultades naturales de la mente humana - sea
cual fuere la filosofía de que se trate - niega la filosofía.
"Para Santo Tomás, la afirmación del carácter natural o racional de la filosofía
es absolutamente básica. Tal afirmación debe ser mantenida
a todo precio, para salvaguardar la exacta naturaleza de la fe y
de la razón y para mantener intacta la distinción
primordial entre los órdenes natural y sobrenatural.
"La filosofía Tomista - no digo la teología Tomista
- en cuanto construida formalmente, es absolutamente racional; en
su tejido no cabe ningún razonamiento proveniente de la fe;
deriva intrínsecamente sólo de la razón y de
la crítica racional; y su solidez filosófica está
basada enteramente en la evidencia experimental o intelectual y
en la demostración lógica.
"De estas consideraciones se desprende que, puesto que la especificación
de la filosofía descansa enteramente en su objeto formal,
y dado que dicho objeto es completamente de orden racional, la filosofía
considerada en sí misma - ya sea en una mente pagana o en
una mente cristiana - depende de un mismo criterio estricta e intrinsicamente
natural y racional.
"Por eso, la designación de Cristiana que aplicamos
a la filosofía no se refiere a aquello que constituye su
esencia filosófica. Simplemente como filosofía es
independiente de la fe cristiana en lo relativo a su objeto, a sus
principios y a sus métodos."
('An
Essay on Christian Philosophy'.[1933] Philosophical Library, Inc. New York. 1955. Página
11. Traducción del inglés por H.I.)
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4.
LA
FILOSOFÍA CRISTIANA A LA LUZ DE LA TEORÍA TOMISTA
(II).
EL ESTADO CRISTRIANO DE LA FILOSOFÍA
"Desde el punto de vista del estado de la filosofía, esto es, de sus condiciones de existencia, es claro que antes que la filosofía pueda alcanzar su completo y normal desarrollo en la mente, requerirá del filósofo muchas enmiendas y purificaciones, disciplinando no sólo la razón sino también el corazón.
"Para filosofar el hombre debe poner en juego toda su alma, de la misma manera que para correr debe usar su corazón y sus pulmones.
"Aquí nos encontramos con lo que, en mi opinión, constituye un punto crucial de discusión, en el que, además, el desacuerdo entre cristianos y no cristianos se hace inevitable.
"Brevemente presentaré lo que, a mi modo de entender, son los principales componentes del estado cristiano de la filosofía.
"Primera y principalmente, debemos considerar aquellos elementos pertenecientes por su naturaleza al ámbito de la filosofía, pero que han sido presentados por la revelación cristiana, y que por eso, en el hecho, los filósofos han fallado en reconocer explícitamente.
"Es preciso aclarar aquí que, cuando es aplicada a la filosofía, la palabra revelación no se refiere a todo el contenido revelado, sino simplemente a aquellos elementos de orden natural implícitos en la revelación o relativos a ella.
"Un caso es, por ejemplo, la idea de la creación. También está la idea de Dios como Ser Subsistente por Sí mismo: una idea establecida por Moisés, pero que los Doctores de la Iglesia extrajeron de Aristóteles. Del mismo modo, en la esfera moral, tenemos la idea de pecado, en el sentido ético de ofensa contra Dios, una idea de la que, a pesar de todos sus esfuerzos, la filosofía occidental no ha podido deshacerse.
"Ideas de este tipo son de la mayor importancia para toda la filosofía y, en cada una de ellas, la razón ha recibido incuestionablemente, un aporte positivo de la revelación.
"Por
otra parte, el cristiano ve la validez de la razón confirmada
divinamente por el hecho de que la fe, no obstante ser de un carácter
supra racional, es eminentemente razonable.
"Finalmente,
la suerte de la filosofía está envuelta, de hecho
y de derecho, con aquella porción de la revelación
que nada tiene que ver con datos naturalmente racionales, sino
que esencialmente con los misterios sobrenaturales. Esto es así,
porque en un sistema cristiano de pensamiento, la filosofía
es usada por la teología como un instrumento para dilucidar
esos misterios.
"Pero eso no es todo. La propia experiencia del filósofo
ha sido revitalizada por la Cristiandad. De allí surge
una actitud fraternal hacia las cosas y la realidad - quiero decir
en el sentido que ellas son conocibles - por la
cual el progreso de la mente humana está en deuda con la
Edad Media Cristiana.
"Todo indica que fue esta actitud la que estableció
las bases, por un lado, para el florecimiento de las ciencias
empíricas y, por el otro, para la expansión del
conocimiento reflexivo del que el mundo moderno se enorgullece."
('An
Essay on Christian Philosophy'. [1933] Philosophical Library, Inc. New York. 1955. Página
17. Traducción del inglés por H.I.)
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5.
LA
DOCTRINA DE SANTO TOMÁS ES EL EJEMPLO MÁS AMPLIO Y
PURO DE UNA FILOSOFÍA CRISTIANA
"Hemos podido apreciar que la expresión Filosofía
Cristiana no designa una naturaleza simple sino una naturaleza
compleja, esto es, una naturaleza tomada en un estado particular
que corresponde a algo muy real.
"La Filosofía Cristiana no es un determinado cuerpo
de verdades, aunque, en mi opinión, la doctrina de Santo
Tomás la ejemplifica en su forma más amplia y pura
.
"La Filosofía Cristiana es, en sí misma, filosofía
en cuanto está situada en aquellas condiciones de existencia
en las que la Cristiandad ha guiado al sujeto pensante, a consecuencia
de lo cual la filosofía percibe ciertos objetos y demuestra
válidamente ciertas proposiciones, las cuales, en otras
circunstancias, en mayor o menor medida, hubieran sido eludidas.
"Esta relación no es accidental: resulta de la misma
naturaleza de la filosofía, de su inclinación natural
a conocer su propio objeto tanto como sea posible, y también
de la naturaleza de la doctrina y vida cristiana.
"Ahora bien, en lo concerniente al Tomismo en particular,
debemos decir, en primer lugar, que si es filosofía, lo
es en cuanto a que es racional y no en cuanto a que es cristiano.
Pero, si tomamos el punto de vista de su desarrollo histórico,
debemos admitir que el tomismo debe su estatura de verdadera filosofía
no sólo a la razón, sino que también al sustento
recibido desde arriba, aquel que de acuerdo a Aristóteles,
siendo la fuente de la razón es más grande que la
razón.
"En todo caso, permanece el hecho que lo que cuenta
en una filosofía no es que sea cristiana sino que sea verdadera.
"Lo reitero. No importa cuales sean las condiciones de su
desarrollo y ejercicio en el alma del filósofo, la filosofía
depende de la razón; mientras más verdadera sea,
más rigurosamente fiel será a su naturaleza filosófica.
"Es por esta razón que, lejos de estar sorprendido,
como ocurre con algunos, por el hecho de que Santo Tomás
consiguió su armadura filosófica del más
sólido de los pensadores de la antigüedad pagana,
yo encuentro que eso es una fuente de verdadero estímulo
intelectual."
('An
Essay on Christian Philosophy'. [1933] Philosophical
Library, Inc. New York. 1955. Página 29. Traducción
del inglés por H.I.)
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