|
II.
INDIVIDUALIDAD Y PERSONALIDAD
|
|
1.
LA
DISTINCIÓN ENTRE INDIVIDUO Y PERSONA ES UNA DE LAS VERDADES
QUE NECESITA URGENTEMENTE EL PENSAMIENTO CONTEMPORÁNEO
"La
distinción entre individuo y persona, o mejor entre individualidad
y personalidad, cuya esencial importancia está tan claramente
subrayada en los principios de Santo Tomás de Aquino, es
una de aquellas verdades de la que necesita urgentemente el pensamiento
contemporáneo y de la que puede sacar altos beneficios.
Por desgracia, es una distinción a la que el pensamiento
contemporáneo está poco acostumbrado.
"¿Es la sociedad para cada uno de nosotros, o somos
más bien cada uno de nosotros para la sociedad? ¿Es
la parroquia para el parroquiano o el parroquiano para la parroquia?
"No es difícil echar de ver que nos hallamos ante una
cuestión de doble aspecto, cada uno de los cuales encierra
indudablemente su parte de verdad, y que una respuesta simplista
y unilateral nos induciría a error. Es necesario, además,
hacer resaltar bien los principios formales de una respuesta que
sea verdaderamente comprehensiva y completa, así como la
exacta jerarquía de los valores que implica.
"El siglo XIX ha experimentado al vivo los errores del individualismo
y, a causa de ello, hemos visto desarrollarse, por reacción,
una concepción totalitaria o exclusivamente comunitaria de
la sociedad. Para reaccionar por igual contra los errores totalitarios
y contra los errores individualistas, era preciso y muy natural
oponer la noción de persona humana - implicada como tal en
la sociedad - tanto a la idea del Estado totalitario como a la idea
de la soberanía del individuo.
"Como consecuencia, muchos espíritus formados en escuelas
filosóficas y tendencias muy diversas han sentido, al parecer,
que la palabra y la idea de persona ofrecía la respuesta
y solución ansiada. De ahí la corriente "personalista"
surgida en nuestros días.
"Pero nada estaría más lejos de la verdad como
hablar de "personalismo" en el sentido de una escuela
o de una doctrina. No es que exista una doctrina personalista,
sino más bien aspiraciones personalistas y como una larga
docena de doctrinas personalistas que, con harta frecuencia,
nada tienen de común sino el nombre o la palabra persona.
Incluso algunas de ellas están desviadas en mayor o menor
grado hacia uno de los errores contrarios entre los cuales se situaron
en principio. Evitar ambos extremos constituye la gran preocupación
del personalismo tomista.
"Este personalismo es el que nos interesa, es decir, el que
se funda en la doctrina de Santo Tomás."
('La Persona
y el Bien Común'. [1947]. Club de Lectores. Buenos Aires.
1981. Página 9) |
|
|
2.
EL SER HUMANO ESTÁ SITUADO ENTRE DOS POLOS:
UNO MATERIAL Y OTRO ESPIRITUAL
"La persona ¿no es por ventura el yo? Mi persona ¿no es por ventura yo mismo? Hagamos
hincapié, antes de pasar adelante, en las profundas contradicciones
a que da lugar esta palabra y esta noción del yo.
"Todo el mundo conoce el dicho de Pascal: "el yo es aborrecible".
Y cuando de alguien se dice que tiene un carácter muy 'personal',
¿no es cierto que con esas palabras entendemos un carácter
encerrado en sí mismo, imperioso, dominante, apenas capaz
de amistad?
"Un gran
artista contemporáneo decía: "No me gustan los
otros"; palabras que revelan un carácter terriblemente
"personal". Y según esto podría creerse
que la personalidad consiste en realizarse o desenvolverse a sí
propio a costa de los demás, y que implica necesariamente
cierta especie de egoísmo o impermeabilidad debidos al hecho
de que todo el lugar está ocupado en un hombre
preocupado de sí y de sus cosas.
"Por otro lado, no obstante, ¿no es verdad que es un
grave reproche decir a alguien que carece de personalidad? ¿Y
no es cierto, asimismo, que los héroes y los santos aparecen
ante nuestros ojos como lo más alto de la personalidad y,
a la vez, de la generosidad?
"En consecuencia, y como contrapartida da las citadas palabras
de Pascal, surgen en nuestra memoria aquellas otras de Santo Tomás:
"La persona es lo más noble y lo más perfecto
en toda la naturaleza".
"¿Qué decir de tales contradicciones?
"Ellas significan que el ser humano está situado
entre dos polos: uno material que no atañe, en realidad,
a la persona verdadera, sino más bien a la sombra de
la personalidad o a eso que llamamos, en el sentido estricto de
la palabra, la individualidad; y otro polo espiritual,
que concierne a la verdadera personalidad.
"Al polo material, al individuo, convertido en
centro de todas las cosas, se refieren las palabras de Pascal; y
el polo espiritual, en cambio, la persona, es lo que
hay que entender por las palabras de Santo Tomás.
"Y nos encontramos así cara a cara con la distinción
entre individualidad y personalidad."
('La Persona
y el Bien Común'. [1947]. Club de Lectores. Buenos Aires.
1981. Página 35) |
|
|
3. LA
INDIVIDUALIDAD ESTÁ DETERMINADA POR LA MATERIA. ES LO QUE
HACE QUE UNA COSA DIFIERA DE OTRA CUYA NATURALEZA COMPARTE
"Tratemos ante todo de caracterizar la individualidad como
la entiende Santo Tomás.
"Dos pájaros tienen la misma naturaleza; ambos son alondras;
sólo difieren por caracteres secundarios: tal matiz del plumaje
y tal detalle de conformación que revelan una diferencia
entre la sustancia del uno y la sustancia del otro.
"Esto significa en definitiva que toda la plenitud de perfección
que puede convenir a la naturaleza de la alondra no puede ser agotada
por una sola alondra. Esta plenitud se extiende, por decirlo así,
sobre los millones de alondras que han vivido y vivirán.
"Para Santo Tomás, la individualidad, o más
exactamente, la individuación, es lo que hace que una
cosa de la misma naturaleza que otra difiera de esta otra en el
seno de una misma especie y de un mismo género. Es
lo que hace que una cosa difiera de otra cuya naturaleza comparte.
"Vemos así de inmediato que la idea de división,
de oposición, de separación está ligada a la de individualidad.
"Santo Tomás nos dice que el principio de individuación,
la raíz primera de las diferenciaciones individuales en el
mundo de los cuerpos, es la materia. Podrá
entonces haber muchas formas de la misma especie, que difieren individualmente
las unas de las otras por su relación con la materia actuada
por ellas."
('Para
una Filosofía de la Persona Humana' [1936].
Club de Lectores. Buenos Aires. 1984. Página 147)
|
|
|
4.
LA
PERSONALIDAD NO SE REFIERE A LA MATERIA, SINO A UN SER DOTADO
DE INTELIGENCIA Y LIBERTAD
"La personalidad,
para Santo Tomás, es lo que hace que ciertas cosas dotadas
de inteligencia y de libertad subsistan, se mantengan
en le existencia como un todo independiente (más
o menos independiente) en el gran todo del universo y frente al
Todo trascendente que es Dios.
"La noción de personalidad no se refiere a la materia:
se refiere al 'ser', a lo que se llama la subsistencia,
pero a la subsistencia de algo dotado de 'inteligencia'
y de 'libertad'.
"La personalidad es la subsistencia de un ser capaz de pensar,
de amar y de decidir por sí mismo su propia suerte y que
traspone por consiguiente, a diferencia de la planta y del animal,
el umbral de la independencia propiamente dicha.
"Pero si soy persona, por el hecho de serlo exijo comunicar
con los demás y con los otros en el orden de la inteligencia
y del amor. El diálogo es esencial a la personalidad, y ha
de ser un diálogo en el que yo me dé verdaderamente
y en el que sea verdaderamente recibido.
"Enseña Santo Tomás que el cuerpo humano subsiste
gracias a la subsistencia del alma espiritual. La personalidad del
alma impregna así cada célula, cada elemento histológico
del cuerpo humano, que existe por la existencia misma de su alma.
"El hombre, por estar dotado de razón que se eleva por
encima de los fenómenos sensibles para alcanzar el ser y
superar el mundo material, puede volver sobre sus propios actos,
sobre su juicio, desprenderse de las sugestiones de la sensibilidad,
descubrir motivos superiores e insertar en el mundo una serie de
actos que no resultan necesariamente de los antecedentes dados.
El hombre, si quiere, puede representar su papel en el mundo: es
una "persona".
('Para
una Filosofía de la Persona Humana' [1936]. Club de Lectores.
Buenos Aires. 1984. Página 156)
|
|
|
5.
ES
FUNDAMENTAL COMPRENDER BIEN QUE LA DISTINCIÓN ENTRE INDIVIDUO
Y PERSONA NO IMPORTA LA EXISTENCIA DE DOS COSAS SEPARADAS
Es fundamental distinguir entre individuo y persona,
y no es menos importante comprender bien esta distinción.
Tanto en el hombre como en los demás seres corporales,
en el átomo, en la molécula, en la planta, en el animal,
la individualidad tiene por raíz ontológica
primaria a la materia.
En cambio, la noción de personalidad no radica
en la materia a la manera de la de la noción de la individualidad
de las cosas corporales, sino que se basa en las más profundas
y más excelsas dimensiones del ser; la personalidad tiene
por raíz al espíritu en cuanto éste
se pone o realiza en la existencia y en ella sobreabunda.
En cuanto somos individuos, cada uno de nosotros es
un fragmento de una especie, una parte de este universo, un puntito
de la inmensa red de fuerzas y influencias cósmicas, étnicas,
históricas, por cuyas leyes está regido; puntito sometido
al determinismo del mundo físico.
Mas cada uno de nosotros es al mismo tiempo una persona;
y en cuanto somos una persona, dejamos de estar sometidos a los
astros; cada uno de nosotros subsiste todo entero por la subsistencia
misma del alma espiritual, y ésta es en cada uno un principio
de unidad creadora, de independencia y de libertad.
Es muy evidente - insistimos para evitar errores y contrasentidos
-, es muy evidente que no se trata de dos cosas separadas. No existe en mí una realidad que se llama mi individuo y
otra que se dice mi persona; sino que es un mismo ser, el cual en
un sentido es individuo y en otro es persona. Todo yo soy individuo
en razón de lo que poseo por la materia, y todo entero persona
por lo que me viene del espíritu; del mismo modo que
un cuadro es todo él un complejo físico-químico
por las materias y colorantes que lo componen, y a la vez todo entero
es una obra bella merced al arte del pintor.
Tengamos también en cuenta que la individualidad material
no es en modo alguno una cosa mala en sí. De ninguna manera.
Se trata de algo bueno, ya que se trarta de la condición
misma de nuestra existencia. Pero si es buena la individualidad,
lo es precisamente en orden a la personalidad; el mal está
en dar, en nuestros actos, la primacía a ese aspecto de nuestro
ser.
('La Persona
y el Bien Común'. [1947]. Club de Lectores. Buenos Aires.
1981. Página 40)
|
|
|
6.
EL
MUNDO MODERNO CONFUNDE INDIVIDUALIDAD CON PERSONALIDAD
Ved con qué solemnidad religiosa el mundo moderno ha
proclamado los derechos sagrados del individuo y a qué precio
ha pagado esta proclamación.
"No obstante
¿ha sido alguna vez el individuo tan completamente dominado,
tan facilmente moldeado por las grandes potencias anónimas
del Estado, del Dinero, de la Opinión?
"¿Qué
misterio es éste?
Ningún misterio. El mundo moderno confunde sencillamente
dos cosas que la sabiduría antigua había ya distinguido:
confunde individualidad y personalidad.
¿Qué es el individualismo moderno? Un mal entendido: la exaltacion de la individualidad disfrazada bajo las apariencias
de la personalidad, y el envilecimiento correlativo de la
verdadera personalidad.
En el orden social, la ciudad moderna sacrifica la persona
al individuo; concede al individuo el sufragio universal,
la igualdad de derechos, la libertad de opinión; y entrega
la persona, aislada, despojada, sin ninguna armadura social que
la sostenga y la proteja, a todas las potencias devoradoras que
amenazan la vida del alma, a las acciones y reacciones despiadadas
de los intereses y de los apetitos en pugna, a las exigencias ilimitadas
de la materia de fabricar y utilizar.
A todas las avideces y a todas las llagas que cada hombre
lleva naturalmente en sí, añade excitaciones sensuales
incesantes y el interminable alud de toda clase de errores deslumbradores
y sutiles a los cuales otorga libre circulación en el cielo
de la inteligencia.
Y dice a los pobres hijos de los hombres desde dentro de este
torbellino: eres un individuo libre, defiéndete, sálvate
solo.
Es una civilización homicida.
('Tres
Reformadores. Lutero, Descartes, Rousseau [1925] Editorial Excelsa. Buenos Aires.1945.
Página 26)
|
|
|
7.
EN
LA PRÁCTICA, LAS FILOSOFÍAS MATERIALISTAS NO PUEDEN
EJERCER INFLUENCIA SI NO INVOCAN LA JUSTICIA, LA LIBERTAD Y EL BIEN
DE LA PERSONA
"Volvamos
por un momento la vista a las filosofías fundadas en una
concepción materialista del mundo y de la vida y preguntémonos
en qué viene a parar, en tales casos, la persona.
"No
echemos en olvido que cuando tratamos de una filosofía cualquiera,
a propósito de ella se han de distinguir tres cosas:
en
primer lugar, los valores sentimentales que seducen
la razón de sus seguidores, o las aspiraciones simplemente
humanas a las que éstos obedecen en realidad, acaso
sin darse cuenta;
segundo
lo que esta filosofía dice o propone; y
tercero
lo que la filosofía hace, junto con los
resultados que obtiene.
"Digamos,
pues, que las filosofías materialistas del hombre y de la
sociedad están subyugadas, a pesar suyo - es decir, en razón de las reales aspiraciones de sus partidarios,
que al fin son hombres - por la atracción de los valores
propios y de los bienes propios de la personalidad, que desean oscuramente
al mismo tiempo que los pasan por alto.
"De
aquí se sigue que, en la práctica, tales doctrinas
no pueden ejercer influencia sobre los hombres si no comienzan invocando
la justicia, la libertad y los bienes de la persona.
"Mas
¿qué son capaces de ver y de enseñar tales
doctrinas?
"Comenzando
por no reconocer sino lo que pertenece al mundo de la materia, y
siendo sordas a las realidades del espíritu, no alcanzan
a discernir en el hombre sino la sombra de la verdadera personalidad,
esto es, la mera individualidad material.
"En
consecuencia, el resultado a que llegan es poner en grave riesgo
la misma personalidad, ya disolviéndola en la anarquía,
o bien, subordinándola completamente al cuerpo social como
Número, como Comunidad económica o como Estado nacional
o racial.
"Las
concepciones de tipo materialista del mundo y de la vida, las filosofías
que no reconocen el elemento espiritual, el elemento eterno del
hombre, son incapaces de evitar el error en la construcción
de una sociedad verdaderamente humana, porque son incapaces de tener
en cuenta las exigencias de la persona y, por lo mismo, de comprender
la naturaleza de la sociedad.
"Estas
reflexiones inclinan a pensar que el drama de las modernas democracias
está en haber ido a ciegas en busca de algo excelente, como
es la ciudad de la persona, y haber levantado en su lugar, erróneamente,
la ciudad del individuo, que conduce por su naturaleza a espantosas
liquidaciones."
('La
Persona y el Bien Común'.
[1947]. Club de Lectores. Buenos Aires. 1981. Página 97)
|
|
|
8.
NO
CAIGAMOS EN EL ERROR DE COMPROMETER LA DIGNIDAD DE LA PERSONA
AL REACCIONAR CONTRA EL INDIVIDUALISMO
"He dicho que el mundo moderno ha sido víctima de una equivocación trágica: ha confundido la individualidad con la personalidad. De la exaltación de la individualidad disfrazada de personalidad deberá resultar el envilecimiento de la personalidad verdadera, este envilecimiento que la crisis actual de la civilización nos hace sentir a todos de manera tan cruel.
"No caigamos nosotros en el mismo error. Sería no menos trágico. Al reaccionar contra el individualismo, no comprometamos la dignidad de la persona.
"A decir verdad, los contrarios, como lo observa Aristóteles, son del mismo género. Reaccionar pura y simplemente contra el individualismo y contra el liberalismo es caer en un individualismo y en un liberalismo al revés. Lo que se nos pide no es reaccionar contra el individualismo sino superarlo, y al descubrir la raíz de su error, descubrir también la verdad que ha buscado y salvarla.
"Mientras tal no hagamos, nada habremos hecho por el bien de la cultura.
"La tragedia del mundo moderno consiste en haber conceptualizado en una ideología especulativa y práctica - la concepción política que responde a lo que podría llamarse la ciudad del individuo - su búsqueda de las libertades de la persona, libertades que no ha encontrado, pero a las cuales se ha dirigido como a tientas, y cuyo logro corresponderá a una nueva edad de cultura.
"La crisis que actualmente desgarra al mundo nos coloca en presencia de dos formas opuestas, antagónicas, surgidas ambas del principio metafísico de la ciudad del individuo.
" La primera de esas formas procede de pretender construir una ciudad con el individuo tal como lo concibe Juan Jacobo Russeau, esto es, con el individuo tomado como persona.
" La segunda procedería de un anti-rousseauismo que, reaccionando contra la primera sobre su mismo plano, no es, en verdad, más que una inversión de la ciudad del individuo y una análoga exasperación invertida de su principio.
"Mientras que el principio metafísico de la ciudad del individuo se manifiesta en el tipo liberal bajo un modo atomístico, en las formas de tipo totalitario se manifiesta más bien bajo un modo biológico. En uno y otro caso hallamos el mismo principio, la misma equivocación: la persona reducida al individuo.
"La ciudad del individuo ha buscado por caminos errados algo bueno. Por dolorosas que hayan sido, sus experiencias no habrán sido vanas. Aniquilar las adquisiciones que ha hecho como a ciegas, so pretexto de curar los males que ha engendrado, sería traicionar la persona y los destinos de la historia."
('Para una Filosofía de la Persona Humana' [1936]. Club de Lectores. Buenos Aires. 1984. Página 176)
|
|