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VII.
POSIBILIDADES HISTORICAS
DE UNA
NUEVA CRISTIANDAD
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1.
LA
INTELIGENTE APLICACIÓN DE LOS PRINCIPIOS DEPENDE EN GRAN
PARTE DE UNA GENUINA FILOSOFÍA DE LA HISTORIA
"El cristianismo
nos ha enseñado que la historia tiene una dirección,
que actúa en determinada dirección. La historia no
es un eterno retorno; no se mueve en círculos. El tiempo
es lineal, no cíclico.
"Esta verdad
constituyó una conquista crucial para el pensamiento de la
humanidad."Ahora
bien, como la historia acumula una cantidad de datos fácticos,
de esos datos el filósofo extrae algunos objetos universales
de pensamiento que deben ser filosóficamente
verificados por algunas verdades filosóficas
previamente adquiridas. Tal es el contenido objetivo de la filosofía
de la historia."Así,
por ejemplo, en la historia humana el trigo y la cizaña crecen
juntos. Esto significa que el progreso de la historia es un doble
y antagónico movimiento de ascenso y descenso. En otras palabras,
el avance de la historia es un doble progreso simultáneo
en el sentido del bien y del mal."Semejante
ley es, en primer término, una ley inductiva extraída
mediante la observación de cierto número de datos
fácticos de la historia humana. "Pero la
inducción sola no es suficiente. Es necesario, además,
la reflexión filosófica fundada en la naturaleza humana.
Así, al filósofo le es posible, una vez que la inducción
ha atraído su atención hacia este hecho del doble
movimiento antagónico, descubrir en la naturaleza humana
una raíz para este hecho inductivo."Si meditamos
sobre la sencilla noción de 'animal racional', encontraremos
que el progreso hacia el bien - alguna clase de progreso
hacia el bien - está implícito en el concepto mismo
de razón. Mientras que, por otra parte, la noción
del progreso hacia el mal está implícita en la debilidad
esencial de un ser racional que es un animal. "De este
modo, vemos que la filosofía de la historia es la aplicación
final de verdades filosóficas, no a la conducta del individuo,
sino a todo el desenvolvimiento de la humanidad."Pues bien,
la filosofía de la historia hace impacto en nuestra actuación."En mi
opinión, muchos de los errores que actualmente estamos cometiendo
en la vida social y política, proceden del hecho de que,
mientras poseemos (esperemos que así sea)
muchos principios verdaderos, no siempre sabemos cómo aplicarlos
inteligentemente. "Su
aplicación inteligente depende en gran parte de una genuina
filosofía de la historia. Si ésta nos falta,
corremos el riesgo de aplicar erróneamente buenos principios,
lo cual es una desgracia no sólo para nosotros sino también
para los buenos principios.
"Corremos,
por ejemplo, el riesgo de imitar servilmente el pasado o, por el
contrario, el de pensar que todo lo pasado es algo ya terminado
y que no tenemos nada que hacer con él."
('Filosofía
de la Historia' [1957]. Editorial Troquel, S.A. Buenos
Aires. 1960. Página 18)
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2.
EL
CRISTIANO DEBE COMPROMETERSE EN UNA POLITICA DE LARGO ALCANCE
EN PROCURA DE UN IDEAL HISTÓRICO CONCRETO
"Si
es cierto que, por causa de sus vicios internos, nuestro actual
régimen de civilización se encuentra preso entre contradicciones
y males irremediables, una política de objetivo cercano,
una política dependiente del porvenir inmediato y que sitúa
en un resultado próximo su fin directamente determinante,
puede optar entre soluciones de conservación que,
para mantener la paz civil, se contenten con el mal menor y recurran
a medios paliativos, o soluciones draconianas que pongan
sus esperanzas en una revolución próxima.
"El
cristiano no puede hallarse ausente de ningún dominio de
la conducta humana. En todas partes se lo necesita."Tiene
que trabajar a la vez - en cuanto cristiano - en el plano
de la acción religiosa (indirectamente política) y
- en cuanto miembro de la comunidad social - en el plano
de la acción propia y directamente temporal y política."Mas,
¿cómo hacerlo?"Yo
creo que la solución está en una acción
política de objetivo remoto o de largo alcance. No
sería ni una solución de conservación ni una
solución draconiana: sería quizá una solución
heroica."Téngase
en cuenta que cuando hablamos de la realización de un ideal
histórico-temporal hay que tomar estas palabras en su verdadero
sentido."Un
ideal histórico concreto no puede ser nunca realizado como
un término, como una cosa hecha, de la que puede decirse:
"se acabó; ahora descansaremos", sino como algo
en movimiento, como una cosa en vías de realización
y siempre por realizar."¿En qué momento tiene lugar la "realización"
de ese ideal, su 'instauración'?"Cuando
nace la existencia histórica, esto es, cuando empieza a ser
reconocido por la conciencia común y a desempeñar
una función motriz en la obra de la vida social."Debemos
llamar la atención sobre la diferencia que existe entre una
utopía y un ideal histórico concreto.
Una
utopía es precisamente un modelo que ha de ser realizado
como término y punto de reposo - y es irrealizable.
Un
ideal histórico concreto es una imagen dinámica
que ha de ser realizada como movimiento y como línea de
fuerza, y por eso mismo es realizable.
"De
aquí que, pudiendo estar lejana la realización de
un ideal histórico concreto, sin embargo, puede servir desde
luego de punto de mira e inspirar, durante un período de
preparación que puede ser muy largo, una acción proporcionada,
a la vez y en cada instante, al fin futuro y a las circunstancias
presentes."
('Humanismo
Integral'
[1936] Ediciones Carlos Lohlé. Buenos Aires - México.
1984. Página
193)
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3.
EL
TRÁNSITO A UNA NUEVA CRISTIANDAD SUPONE CAMBIOS MUCHO MÁS
PROFUNDOS QUE LOS QUE IMPLICA LA PALABRA REVOLUCIÓN
"El
ideal histórico concreto de una nueva cristiandad
pertenece al orden de las estructuras inteligibles posibles
en sí mismas, es decir, en las que no concurre ninguna circunstancia
que las haga incompatibles con la existencia en la edad en que entramos.
"Basta
que tal ideal sea posible para que la energía
humana encuentre en él una orienración eficaz para
el trabajo histórico útil.
"Dicho
ideal, por lo mismo que se refiere a horizontes históricos
muy amplios de la filosofía de la cultura, afecta a un porvenir
en cierto modo indeterminado.
"Pero
tiene sus raíces en el presente y, por ello, debe
desde ahora actuar con su fuerza dinámica y orientar la acción,
aunque no haya de realizarse sino en un futuro remoto y de una manera
más o menos deficiente.
"Lo
que en todo caso es cierto, es que el tránsito a una nueva
cristiandad supone cambios muchos más profundos que los que
de ordinario sugiere la palabra revolución.
"En
una palabra, tales cambios consisten en producir una refracción
efectiva del Evangelio en el orden cultural y temporal.
"Son
cambios en el régimen de la vida humana a la vez interiores
y exteriores, que han de realizarse tanto en el corazón como
en la ciudad y en sus instituciones, y que interesan al mismo tiempo
al dominio de lo social y visible y al dominio de los espiritual,
moral e invisible.
"Quisiéramos
destacar aquí la necesidad de superar no sólo el economismo sino también el politicismo.
"La
idea de la renovación cristiana de lo temporal se opone
a la concepción economista del devenir social
y de la propia economía, concepción según
la cual las grandes transformaciones históricas no consisten
esencialmene sino en la transformación de la técnica
económica.
"Esta
concepción es falsa, incluso frente a una economía
materialista como la economía capitalista.
"La
idea de una renovación cristiana del orden temporal se
opone también a la concepción politicista
que es, propiamente, la corrupción de la política,
que corresponde
a la concepción del gran heresiarca político de
los tiempos modernos: Maquiavelo."
('Humanismo
Integral'
[1936] Ediciones Carlos Lohlé. Buenos Aires - México.
1984. Página
159)
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4.
PROCESOS
HISTÓRICOS QUE DEBÍAN HABERSE DESARROLLADO EN SENTIDO
CRISTIANO, HAN SIDO FALSEADOS POR LAS FUERZAS ANTICRISTIANAS
"Si
la idea de una renovación temporal cristiana - que nos haga
salir de la edad humanista antropocéntrica y en particular
de la época capitalista y burguesa - implica unas dimensiones
internas incomparablemente más elevadas, más amplias
y más profundas que la idea de cualquier revolución,
es porque está enlazada a un vasto proceso histórico
de integración y reintegración.
"Es
un hecho cierto que en el curso del siglo XIX la clase obrera, en
su mayor parte, se ha alejado del cristianismo. Ahora se plantea
el problema de la reintegración de la clase obrera y de las
masas.
"Digamos
que ciertos procesos históricos, normales y providenciales
en sí mismos, y que debían haberse desarrollado en
un sentido cristiano, han sido, en el curso de la Edad Moderna,
y tanto por culpa de los propios cristianos como de sus adversarios,
acaparados, falseados y disfrazados por las fuerzas anticristianas.
"Lo
mismo que en el orden intelectual, a partir del siglo XVI, el racionalismo
y las filosofías más falsas han activado y desformado
a la vez una cosa en sí misma buena y normal como era el
desarrollo admirable de las ciencias experimentales de la naturaleza,
así en el orden social, el crecimiento del socialismo en
el siglo XIX - automáticamente provocado por los excesos
del capitalismo, pero que constituía una reacción
nueva que venía a articular en una voz potente la inmensa
queja anónima de los pobres -, el crecimiento del socialismo,
digo, ha activado, desformado y disfrazado ciertas adquisiciones
históricas en sí mismas buenas y normales.
"Este
proceso histórico, al margen de sus errores, ha consistido
en el descubrimiento de la dignidad del trabajo y de la dignidad
obrera, de la dignidad de la persona humana en el trabajador, en
cuanto tal.
"La
tragedia de nuestro tiempo estriba en que un progreso como éste,
principalmente de orden espiritual, parezca solidario de un sistema
ateo, como el marxismo.
"La
opción es, a nuestro juicio, inevitable: o las masas populares
se aferran cada vez más al materialismo y a los errores metafísicos
que acompañan a su movimiento de progreso histórico,
o ha de ser de los principios cristianos de donde extraiga su filosofía
del mundo y de la vida, para realizar su voluntad de renovación
social y alcanzar la libertad de persona mayor.
"Inútil
es insistir sobre la magnitud de la evolución histórica
que implica semejante hipótesis.
"Por
una parte, sería preciso que se formaran en las masas núcleos
poderosos de renovación espiritual y religiosa. Por otra,
los cristianos tendrían que desprenderse de no pocos prejuicios
sociológicos más o menos inconscientes; y el pensamiento
cristiano debería hace suyas, purificándolas de los
errores anticristianos entre los que ha nacido, las verdades presentidas
en el esfuerzo por la emancipación social realizado en el
curso de la Edad Moderna.
('Humanismo
Integral'
[1936] Ediciones Carlos Lohlé. Buenos Aires - México.
1984. Página
171)
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5.
ANTE
TODO, ES PRECISO ELEGIR EXISTIR CON EL PUEBLO, SUFRIR CON EL PUEBLO
Y HACER NUESTROS SUS TRABAJOS Y SU DESTINO
"Cuando
hablamos de las realidades de la historia humana, nos sentimos inclinados
a considerar las cosas desde el punto de vista de la acción y de las ideas rectoras de la acción. Pero hay que considerarlas
también, y en primer término, desde el punto de vista
de la existencia. Quiero decir, que existe otro orden más
primitivo que el de la actividad social y política: el orden
de la comunión de vida, de deseo y de sufrimiento.
"Dicho
en otras palabras, conviene distinguir la categoría obrar
para u obrar con, de la categoría existir
con y sufrir con, que corresponde a un orden
más profundo de realidad.
"Obrar
para pertenece al mero amor de benevolencia; existir con
y sufrir con, al dominio del amor de unidad.
"Existir
con es de categoría ética. Existir con no significa vivir con alguien en un sentido físico o de
la misma manera que él. Tampoco significa solamente amar
a un ser en el sentido de desearle el bien. Significa amarlo en
el sentido de convertirse en una misma cosa con él, de llevar
su carga, de vivir con él una vida moral común, de
sentir con él y de sufrir con él.
"Pues
bien, si amamos a es cosa viva y humana que se llama el pueblo,
querremos primero y primordialmente existir en comunión con
él.
"Antes
de "hacerle bien" y de trabajar para su bien; antes de
practicar o de rechazar la línea política de éste
o aquel grupo que pretende defender los intereses del pueblo; antes
de pesar concienzudamente el bien y el mal que puede esperarse de
las doctrinas y de las fuerzas históricas que lo solicitan;
antes de rechazarlas a todas, antes de hacer cualquiera de estas
cosas, habremos elegido existir con el pueblo, sufrir con el pueblo
y hacer nuestros sus trabajos y su destino.
"Creo
que la idea de pueblo, tal como se la entiende hoy día,
tiene origen cristiano. La idea del pueblo de los pobres que tienen
prometida la bienaventuranza fue pasando poco a poco, del orden
espiritual al que pertenece, al orden temporal, y allí, despertando
el sentido de comunidad moral, contribuyó el concepto ético
social del pueblo trabajador.
"¿Por
qué elegiría yo existir con el pueblo?
"Porque,
desde el punto de vista de las connotaciones religiosas y cristianas,
es al pueblo a quien ha de predicarse en primer término el
Evangelio; es al pueblo a quien Cristo amaba.
"Esto
sería existir y sufrir con el pueblo, pero obrando sólo
en un plano evangélico. Siempre
tuvimos necesidad de esa acción evangélica y, teniendo
en cuenta el paso que está marcando el mundo, tal acción
será probablemente cada vez más necesaria.
"Sin
embargo, mientras un destello de civilización resplandezca,
los hombres no se verán obligados a recurrir exclusivamente
a estos medios.
"La
naturaleza misma del hombre exige la acción política.
Es menester salvar la libertad. Y para salvar la libertad, el
mundo de hoy aspira desesperadamente a ejercer la acción
política en su propio campo. Una acción política
penetrada y vivificada por la inspiración evangélica,
a través del instrumento de los cristianos que existen con
el pueblo."
('El
Alcance de la Razón' [1948] Emecé Editores, S.A.
Buenos Aires. 1959. Página 193)
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6.
EL
MUNDO CRISTIANO DEBERÍA ROMPER CON UNA CIVILIZACIÓN
FUNDADA EN EL HUMANISMO ANTROPOCÉNTRICO Y EN LA FECUNDIDAD
DEL DINERO
"Es
evidente que una filosofía cristiana de la historia puede
aportar algunas indicaciones al tema de las dimensiones históricas
que supone una renovación cristiana del orden temporal.
"La
primera, es que el desenlace inevitable del drama interior que
se desarrolla en la civilización occidental, desde la conjunción
del mensaje evangélico con el mundo greco-romano, tiene
que ser, lógicamente, un acontecimiento histórico
de proporciones mundiales.
"Las
fatalidades acumuladas por la economía capitalista, la
desorbitación de la vida humana, arrastrada por la conquista
industrial del universo, y, por otro lado, el desarrollo secular
de las fuerzas anticristianas, unido a las omisiones en materia
social del mundo cristiano, hacen que la instauración de
una nueva cristiandad, que consideramos posible en sí,
deba, a nuestro juicio, estimarse como muy improbable,
por lo menos con carácter estable y general, antes de producirse
el acontecimiento de proporciones mundiales de que hablamos.
"Antes
de la liquidación de la época presente, creemos
que para la nueva cristiandad no cabe razonablemente esperar sino
realizaciones momentáneas o esbozos parciales trazados
en el seno de civilizaciones de forma no cristiana.
"La
primera condición, por parte del propio mundo cristiano
(no hablo aquí de la Iglesia, sino del mundo cristiano
que es cosa temporal), sería, en efecto: que el mundo
cristiano de hoy, en su totalidad, rompiera con un régimen
de civilización fundado espiritualmente en el humanismo
burgués y económicamente en la fecundidad del dinero,
manteniéndose, sin embargo, indemne de los errores totalitarios
o comunistas a que ese mismo régimen conduce como a su
catástrofe lógica.
"En
realidad, por lo mismo que el mundo cristiano es una parte del
mundo sometido actualmente a la ley de los intereses de clase
que han venido a ser predominantes en la civilización moderna,
la realización general de esa condición parece cosa
muy lejana.
"Parece,
pues, probable que la nueva cristiandad que esperamos haya de
formarse y prepararse lentamente.
"Pero,
ya se
trate de una realización más o menos precaria en
un porvenir próximo, ya de una realización completa
en un porvenir lejano, es en el tiempo mismo y en la historia
terrestre donde tiene su punto de mira y aplicación, a
diferencia del esfuerzo propiamente espiritual y religioso que
tiende directamente a la vida eterna.
"Como
creemos, el período histórico que ha de seguir a
la liquidación del humanismo antropocéntrico ha
de ver un completo florecimiento temporal cristiano. Ha de ser
como fruto de todo el trabajo oscuro que se ha hecho en tal sentido
y para el cual se pide a los cristianos de este tiempo que se
consagren con santa energía y con paciencia grande.
('Humanismo
Integral' [1936] Ediciones Carlos Lohlé. Buenos Aires - México.
1984. Página
181)
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