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IV.
LOS CRISTIANOS Y LA ACCIÓN
POLÍTICA
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1.
LA
MISIÓN TEMPORAL DEL CRISTIANO IMPORTA UN TRABAJO DE RAZÓN,
ILUMINADA POR LA FE, PARA DEFINIR UNA DOCTRINA POLÍTICA
COMÚN
"Quisiera
ahora proponer algunas consideraciones respecto a la misión
temporal del cristiano en el trabajo de transformación
del régimen social.
"El
adquirir conciencia de lo social que faltaba al mundo cristiano
o llamado cristiano de la Edad Moderna, comienza por fin a realizarse
para el cristiano. Hay en ello un fenómeno de importancia
considerable, tanto cuanto esa conciencia se adquiere, según
parece, cada día más, por una justa comprensión
de la historia moderna y de sus procesos normales, viciados ayer
por el materialismo capitalista, hoy por el materialismo comunista
subsiguiente.
"Al
mismo tiempo aparece lo que puede llamarse misión propia
de la actividad profana cristiana respecto al mundo y a la cultura.
"Diríase
que mientras la Iglesia, cuidadosa ante todo de no enfeudarse en
ninguna forma temporal, se libera cada día más, no
del cuidado de juzgar desde lo alto, sino del de administrar y gestionar
lo temporal y el mundo, el cristiano se encuentra entregado a ello
cada vez más, no en cuanto cristiano o miembro de la Iglesia,
sino en cuanto miembro de la ciudad temporal, es decir, en cuanto
miembro cristiano de la ciudad, consciente de la tarea que le incumbe,
de trabajar por la instauración de un nuevo orden temporal
del mundo.
"Si
así es, en seguida se ve qué problemas se plantearán
ante el cristiano, en este orden de ideas.
"Necesitará
elaborar una filosofía social, política y económica,
no limitada tan sólo a los principios universales, sino capaz
de descender hasta las realizaciones concretas, lo que supone todo
un vasto y delicado trabajo.
"Este
trabajo ha comenzado ya y las encíclicas de León XIII
(Rerum Novarum) y de Pío XI (Quadragesimo Anno) han fijado
los principios.
"Advirtamos
que se trata de un trabajo de razón, iluminada por la
fe, pero trabajo de razón sobre el cual sería
vano esperar un acuerdo unánime en cuanto se dejan los principios
para descender a las aplicaciones.
"Si
hay diversidad de escuelas en teología dogmática,
habrá fatalmente también diversidad de escuelas en
sociología cristiana y en política cristiana; y tanto
más cuanto más se aproxime uno a lo concreto.
"Sin
embargo, puede llegarse a una doctrina común en cuanto
a las verdades más generales. En lo demás, lo importante
es que se desprenda una dirección de conjunto verdaderamente
precisa, para un número suficiente de grandes espíritus."
('Humanismo
Integral'
[1936] Ediciones Carlos Lohlé. Buenos Aires - México.
1984. Página
95)
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2. NO
SE DEBE CONFUNDIR LA ACTIVIDAD POLÍTICA EJERCIDA POR CRISTIANOS
CON LA ACTIVIDAD POLÍTICA DE INSPIRACIÓN CRISTIANA
"Para
evitar todo posible equívoco, es necesario distinguir
claramente la noción de 'actividad política ejercida
legítimamente por cristianos' y la de 'actividad política
de inspiración cristiana'.
"Nuestras
reflexiones no se refieren a la primera de estas ideas, sino a la
segunda.
"Si
se considera la actividad política efectivamente ejercida
en el terreno político por hombres que en el orden religioso
son cristianos, se está en presencia de una mera cuestión
de hecho y todo se reduce a dos observaciones:
"1.-
La primera es que, en cuanto al régimen político establecido,
ya sea antiguo o moderno, y cualquiera sea su tendencia característica,
el principio paulino del respeto y del servicio leal debido en conciencia
a la autoridad que tiene a su cargo el bien común, llevará
positivamente a un número mayor o menor de cristianos a aceptar
cargos públicos y a prestar así a ese régimen,
por amor al bien público, una colaboración personal
activa y celosa. Lo cual es una cosa normal (y la oposición
también).
"En
algunos casos habrá de plantearse para ellos, evidentemente,
la cuestión de la legitimidad del régimen; pero casi
siempre será la consideración empírica del
mal menor la que decida la cuestión. Aun siendo un régimen
discutido, e incluso tiránico, es probable que se encuentre
siempre, en mayor o menor número, espíritus que resuelvan
la cuestión en forma favorable, en virtud de razones válidas
para su conciencia.
"2.-
La segunda observación es que, en cuanto a los partidos y
a las diversas formaciones políticas que actúan en
el mundo, y teniendo en cuenta, de una parte, la síntesis
complejísima de verdades y deberes a que la conciencia cristiana
se siente obligada, y, por otra, la extrema variedad de aspectos
que representan los problemas políticos y sobretodo la separación
realizada por los partidos, dará por resultado el que,
de hecho, se encuentren cristianos en las formaciones políticas
más diversas y a veces más contrarias, puesto
que su conciencia no les reprochará la adhesión a
una u otra de esas formaciones como una cooperación al mal.
"Si
después de esto se pretende dar reglas y preceptos para la
formación de la conciencia cristiana, o sea, dicho de otro
modo, si se considera la cuestión del derecho de la actividad
política moralmente permitida a los cristianos, el
dictar tales reglas y preceptos, particularizados según los
casos, incumbe a la Iglesia de Cristo.
"En
todo caso, lo que acabamos de recordar es extraño a los problemas
de que aquí tratamos. Éstos no se plantean en relación
con la actividad política efectivamente ejercida por personas
cristianas, sino a una cuestión mucho más limitada
que se sitúa esencialmente en el campo de la política
misma y de la filosofía política."
('Humanismo
Integral'
[1936] Ediciones Carlos Lohlé. Buenos Aires - México.
1984. Página
197)
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3.
UNA
POLÍTICA DE INSPIRACIÓN CRISTIANA SUPONE UNA CIERTA
FILOSOFÍA DEL MUNDO, DE LA SOCIEDAD Y DE LA HISTORIA MODERNA,
COMPARTIDA POR CRISTIANOS Y NO CRISTIANOS
"Los
problemas relativos a la actividad política de los cristianos
que nos interesan, se refieren a una cuestión limitada al
campo de la política misma y de la filosofía política.
"Se
trata de una actividad política que, a la vez que política,
sea de 'inspiración cristiana' y esté ordenada
hacia un ideal temporal cristiano. En otras palabras, la cuestión
de lo que debe ser, en las condiciones de la edad moderna, una justa
actividad política a los ojos del filósofo cristiano
de la cultura y de la sociedad.
"La
respuesta sugerida no pretende ser la única posible, puesto
que puede haber en este punto, como en muchos otros, diversidad
de escuelas filosóficas.
"Tal
respuesta se refiere a una determinada concepción cultural,
la que nos parece justa y la que responde a lo que hemos llamado
humanismo integral.
"La
actividad política en cuestión, no requiere la actuación
de todos los cristianos, ni sólo de los cristianos; sino
únicamente la de aquellos cristianos que profesan una cierta
filosofía del mundo, de la sociedad y de la historia moderna,
y de aquellos no cristiano que, de una manera más o menos
completa, reconocen el acierto de esa filosofía.
"Es
natural que en el terreno de la acción, esos hombres constituyan
formaciones políticas autónomas. Esto, evidentemente,
no significa que se nieguen por principio, salvo casos excepcionales,
a cooperar con el régimen establecido, o a celebrar acuerdos
con otras formaciones políticas y colaborar con ellas.
"Sin
embargo, importa que, al mismo tiempo, cuiden de preservar el germen
de una política vitalmente cristiana de todo aquello que
pueda alterarlo.
"Cuanto
más frágil, oculto y discutido es todavía
ese germen, mayor intransigencia y mayor dureza hay que emplear
para conservarlo puro" (Carta de la Independencia)
"Deberán,
pues, conservar siempre su independencia y su libertad de movimiento,
porque sus colaboraciones mismas, sus alianzas y sus acuerdos han
de ser considerados en función de la política de largo
alcance, lo mismo que toda su actividad política y sus más
hondos compromisos temporales.
('Humanismo
Integral'
[1936] Ediciones Carlos Lohlé. Buenos Aires - México.
1984. Página
198)
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4.
PARA
UN CRISTIANO ES UN IMPERATIVO TRANSFORMAR LA VIDA TERRESTRE CONFORME
A LOS REQUERIMIENTOS DE LA LEY NATURAL Y DEL EVANGELIO
"En
mi opinión, los cristianos debemos buscar con todas nuestras
fuerzas una genuina - quiero decir real y vital, no sólo
decorativa -, aunque siempre imperfecta, realización de los
requerimientos del Evangelio en este mundo.
"El
hecho de que millones de hombres se mueran de hambre y vivan en
la desesperación una vida indigna del hombre, es un insulto
a Cristo y al amor fraternal.
"La
misión temporal de cristiano es esforzarse en borrar tales
males y en construir un orden social y político cristianamente
inspirado, donde la justicia y la fraternidad sean servidas lo mejor
posible.
"Con
todo, este trabajo corresponde primordialmente al laicado cristiano,
accionando en el centro del mundo y de la civilización.
"Es
un imperativo transformar la vida terrestre conforme a los requerimientos
de la ley natural y del Evangelio.
"En
todo caso, siempre habrá una diferencia entre un cristiano
y un ateo respecto al trabajo a llevarse a cabo sobre la tierra,
porque el ateo persigue en él su fin absolutamente último,
mientras que el cristiano ve en él un fin último sólo
en cierto orden dependiente del fin absolutamente último
que es supra temporal.
"La
realización del Evangelio en la vida temporal, que los cristianos
deben esperar y por la que deben esforzarse, será siempre,
de una u otra manera, deficiente y contaminada, porque este mundo
nunca estará completamente reconciliado con Cristo en la
historia. "Nunca
tendremos el Reino de Dios en la historia temporal. Con más
razón, empero, debemos esforzarnos por él.
"No
puede haber descanso para los cristianos mientras la justicia y
el amor no gobiernen la vida de los hombres. Pero, dado que las
exigencias evangélicas no serán nunca satisfechas,
el cristiano nunca tendrá descanso en la historia - y eso
es propio de su condición."
('Filosofía
de la Historia'
[1957] Editorial Troquel, S.A. Buenos Aires. 1960. Página
135)
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5.
EL
CARÁCTER DISTINTIVO DE UNA POLÍTICA INTRÍNSECA
Y EXISTENCIALMENTE CRISTIANA SE EXPRESA EN LA NOCIÓN DE
HUMANISMO INTEGRAL
"La
solución cristiana, en el orden temporal, no puede
hallarse sino yendo hacia adelante; aceptando los riesgos de la
libertad creadora; haciendo que prevalezca en todos los órdenes
la realidad sobre la palabra, lo íntimo y sustancial sobre
lo exterior y aparente; instaurando una política intrínseca
y existencialmente cristiana, en el más amplio sentido
de esta palabra; trabajando desde ahora, por lejano que sea
el porvenir en que haya de realizarse, en la preparación
de una nueva cristiandad, cuyo carácter distinto se expresa,
a nuestro juicio, por la noción de humanismo integral.
"¿O
es que los cristianos de ahora creen que el cristianismo no puede
ser vivido más que en el papel y que sus energías
se han agotado, de tal suerte que no sirven de nada en la tierra?
"¿Creen
acaso que no nos queda otra cosa sino tratar de agradar a aquellos
diablos que nos parezcan un poco menos malos que los demás,
para obtener de ellos el favor de una protección, y que
no cabe esperar nada de una resurrección de las fuerzas
del alma?
"¿Están
decididos a rehusar su piedad a los sufrimientos sobrehumanos
que desgarran al ser humano abandonado a sí mismo?
"En
este caso, ¡salud, peste y hambre! Sois más
puras que nosotros.
"En
realidad, no hay por qué asombrarse de que cierto mundo
de nombre cristiano reaccione hoy antes mal que bien. No hay que
asombrarse tampoco de que las civilizaciones cristianas perezcan
como las demás, y por el mismo abandono, a las fatalidades
de la materia.
"Ya
vendrán nuevos nacimientos.
"Los
mismos que han ayudado a los santos a santificarse quemándolos
a fuego lento, sacan provecho de sus méritos y nutren de
la gloria de los crucificados - después que han sido canonizados
- los lugares comunes de su elocuencia y la prosperidad de sus
empresas. Y no dejarán de preparar nuevos santos para nuevos
dolores y nuevas canonizaciones.
"Los
mundos que han nacido en el heroísmo se extinguen en la
fatiga, para que vengan a su vez nuevos heroísmos y nuevos
sufrimientos que hagan alzarse a otros mundos.
"Así
crece la historia humana - puesto que no se trata de un proceso
de repetición, sino de expansión y progreso - y
va aproximándose al mismo tiempo a su doble consumación:
en lo absoluto de aquí abajo, donde el hombre es dios sin
Dios, y en lo absoluto de arriba, donde el hombre es dios en Dios."
('Humanismo
Integral' [1936] Ediciones Carlos Lohlé. Buenos Aires - México.
1984. Página
217)
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