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VI.
LA COOPERACIÓN EN UN MUNDO
DIVIDIDO
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1.
TAN
DIVIDIDO SE HALLA EL PENSAMIENTO HUMANO QUE YA NO ENCONTRAMOS UN
FUNDAMENTO COMÚN NI UN LENGUAJE COMÚN PARA EXPRESARNOS
"Al
pensamiento moderno se le ha aplicado, y no sin razón, el
rótulo de 'babelismo'; y en verdad, nunca los espíritus
de los hombres estuvieron tan profunda y cruelmente divididos como
hoy.
"Cuanto
más dividido se halla el pensamiento humano en innumerables
compartimientos de especialización, tanto más difícil
se nos hace adquirir conciencia de las filosofías implícitas
a las que, quiera que no, cada uno de nosotros está verdaderamente
entregado.
"Las
doctrinas y las creencia, las tradiciones espirituales y las escuelas
de pensamiento, entran en conflicto sin que les sea posible comprender
siquiera los signos que las otras emplean para expresarse.
"La
voz de cada ser humano no es sino un ruido para sus semejantes.
Y por más que profundicemos, ya no encontramos un fundamento
común del pensamiento especulativo. No existe un lenguaje
común del pensamiento.
"¿Cómo,
pues, en estas circunstancias, puede concebirse una concordancia
entre hombres reunidos con el fin de cumplir conjuntamente una tarea
referente al futuro del espíritu, entre hombres que provienen
de los cuatro puntos cardinales de la tierra y que pertenecen no
sólo a diferentes culturas y civilizaciones, sino a diferentes
corrientes espirituales y escuelas de pensamiento antagónicas?
"Un
acuerdo en este sentido sólo podrá alcanzarse espontáneamente,
no sobre nociones especulativas comunes, sino sobre
nociones prácticas comunes; no sobre la afirmación
de una concepción semejante del mundo, del hombre y del conocimiento,
sino sobre la afirmación de igual serie de convicciones concernientes
a la acción.
"Desde
luego que esto es muy poco. Pero es en verdad el último refugio
de la concordancia intelectual entre los hombres. Sin embargo, basta
para emprender una gran obra."
(Mensaje
Inaugural a la II Conferencia Internacional de la UNESCO, siendo
Maritain presidente de la delegación de Francia. México.
1° de Noviembre de 1947)
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2.
EL
ACUERDO NECESARIO ENTRE HOMBRES DE IDEAS DISCREPANTES SÓLO
ES POSIBLE EN TÉRMINOS PRÁCTICOS Y DE ACCIÓN
"Quisiera
hacer notar aquí que la palabra ideología y
la palabra principio pueden entenderse de dos maneras muy
diferentes.
"Acabo
de afirmar que el estado actual de división intelectual entre
los hombres no permite llegar a un acuerdo sobre una ideología
especulativa común, ni sobre principios explicativos comunes.
"Sin
embargo, cuando, por el contrario, se trata de la ideología
práctica fundamental y los principios fundamentales
de acción que se reconocen de manera vital, si bien
no formulados, por la conciencia de los pueblos libres, ocurre que
ellos constituyen grosso modo una especie de base común,
una especie de ley común no escrita en la que coinciden ideologías
teóricas y tradiciones espirituales extremadamente diferentes.
"Estoy
plenamente convencido de que mi manera de justificar la creencia
en los derechos del hombre y en la idea de la libertad, de la igualdad
y de la fraternidad es la única basada sólidamente
en la verdad.
"Esto
no me impide estar de acuerdo, sobre tales principios prácticos,
con aquellos que están persuadidos de que su modo de justificar
esa creencia y ese ideal es también el único que se
basa en la verdad.
"Suponiendo
que un cristiano y un racionalista creen en la carta democrática,
ambos la justificarán de maneras incompatibles entre sí;
ambos estarán empeñados en esas justificaciones con
su alma, con su inteligencia y con su sangre, y lucharán
por ellas. ¡Y Dios me libre de afirmar que carece de importancia
saber cuál de los dos tiene la razón! Eso es de importancia
esencial.
"Sin
embargo, lo cierto es que el cristiano y el racionalista se hallan,
así y todo, de acuerdo sobre la afirmación práctica
de la carta democrática, y que, conjuntamente, pueden formular
principios comunes de acción.
"Así pues, el acuerdo ideológico necesario entre quienes trabajan
para que la ciencia, la cultura y la educación contribuyan
a establecer una paz duradera, queda restringido a cierto conjunto
de puntos prácticos y de principios prácticos de acción.
"En
la justificación que cada cual hace de ese cúmulo
de principios prácticos, cada cual se compromete por entero,
con todas sus convicciones filosóficas y religiosas. Pero,
lo que no tenemos derecho a hacer es exigir que los demás
compartan nuestra propia justificación de los principios
prácticos que defendemos."
(Mensaje
Inaugural a la II Conferencia Internacional de la UNESCO, siendo
Maritain presidente de la delegación de Francia. México.
1° de Noviembre de 1947)
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3.
EL
ACUERDO SOBRE PRINCIPIOS COMUNES SOLAMENTE PRÁCTICOS ES EL
ÚLTIMO REDUCTO DEL ACUERDO DE LOS ESPÍRITUS
"Sobre
las bases previamente expuestas, las Naciones Unidas formularon
poco después la Declaración Universal de los
Derechos del Hombre, documento de gran significación
histórica.
"Naturalmente,
importa también no hacerse ilusiones.
"Es
claro que en la manera de aplicar los principios prácticos
formulados en común se observarán diferencias considerables
debidas al espíritu, a las convicciones especulativas, a
la fe religiosa o a los dogmas filosóficos que inspiran,
que hacen más amplia y más elevada, más estrecha
y más baja, la acción de los que ponen en marcha los
principios prácticos de que se trata.
"¿No
he advertido desde el comienzo que el acuerdo de pensamiento
sobre principios comunes solamente prácticos no es, sin duda,
sino bien poco - el último reducto del acuerdo
de los espíritus? Dicho de otro modo, ¿no
es sino un mínimo tanto más necesario, cuanto que
por debajo de él ya no existe más que el conflicto
inexpiable, la guerra mortal a que conducirían por sí
mismas las divisiones que desgarran hoy al mundo?
"Así
pues, el caso de las Naciones Unidas constituye un ejemplo particular
muy claro del aserto un poco doctoral, pero así mismo de
gran alcance, de que si los hombres deben cooperar realmente con
vistas a ciertos objetivos que importan al bien común humano,
es a condición de que se establezca entre ellos, a despecho
de sus irreductibles divisiones en el plano de las convicciones
especulativas, una concordancia de pensamiento sobre principios
prácticos comunes, es decir, es a condición de que
puedan formular juntos ciertos principios comunes de acción.
"Y,
naturalmente, lo que es verdad respecto a ese objetivo, la paz que
hay que asegurar entre las naciones, es igualmente verdad si se
trata de cualquier otro objetivo de gran importancia para el bien
humano.
('El
Campesino del Garona'
[1967] Editorial Española Desclée de Brouwer. Bilbao.
1967.
Página 105)
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4. MAS
NO DEBEMOS CAER EN EL EXTREMO DE SACRIFICAR LAS CONVICCIONES Y LOS
DERECHOS DE LA VERDAD EN EL AFÁN DE CONCORDAR PRÁCTICAMENTE
"Es
preciso solamente añadir que:
una
vez que se ha rechazado firmemente la idea altanera y superficial
de que las divisiones y oposiciones en el terreno especulativo
harían imposible un acuerdo y una cooperación práctica
auténticas y eficaces, y nos condenaría a guerras
eternas o a subordinarlo todo a la victoria de un credo filosófico
o religioso sobre todos los otros,
se
debe evitar un desvío en el sentido contrario, el cual
no sería menos catastrófico, que consistiría
en desconocer los derechos imprescriptibles del orden especulativo,
en otros términos, los derechos de de la verdad
misma, la verdad que es superior a todo interés humano.
"Podría
suceder que en nombre del acuerdo que se ha de realizar en el plano
de los principios prácticos y de la acción, fuéramos
tentados a descuidar u olvidar nuestras convicciones especulativas,
porque están en oposición entre sí, o de atenuar,
disimular o disfrazar su oposición haciendo que el 'sí'
y el 'no' se reconciliaran - mintiendo a lo que es
- por la linda cara de la fraternidad humana."No sería
solamente echar la verdad a los perros, sino echar también
a los perros la dignidad humana y nuestra suprema razón de
ser.
"Cuanto
más fraternizamos en el orden de los principios prácticos
y de la acción que hay que llevar adelante en común,
más deberemos endurecer las aristas de las convicciones que
nos enfrenta unos con otros en el orden especulativo y en el plano
de la verdad, que es la que debe ser servida ante todo.
('El
Campesino del Garona'
[1967] Editorial Española Desclée de Brouwer. Bilbao.
1967.
Página 108)
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5.
EL DIÁLOGO FRATERNAL DEGENERARÍA COMPLETAMENTE SI EL TEMOR DE DISGUSTAR AL HERMANO CONTRAPESASE EL DEBER DE DECLARAR LA VERDAD
"No
existe nada por encima de la verdad.
"Pero
en el plano de la acción que hay que ordenar, existen verdades
prácticas hacia las cuales pueden converger maneras de
ver que se oponen unas a otras en el plano de la verdad especulativa.
"En
cuanto a esta última, y precisamente porque los cristianos
y no cristianos se mueven en planos diferentes con relación
a la Verdad, parece casi inevitable que, a medida que se vaya
desenvolviendo la mutua amistad, se verá surgir malentendidos
y equívocos.
"El
sentido y la razón de este servicio de la Verdad que el
cristiano mantiene más que nunca en el orden doctrinal,
endureciendo las aristas si es necesario, para evitar el sincretismo
y la confusión, ¿será comprendido por su
amigo no cristiano?; ¿no lo tomará éste por
un no sé qué de arrogancia o un no sé qué
de vuelta al 'fanatismo'?
"La
menor falta de tacto en este aspecto se pagará cara."Sin
embargo, no es posible para un cristiano ser relativista.
Los que tratan de serlo no tienen ninguna posibilidad de éxito.
"Porque,
al fin, es la verdad lo que yo debo amar por encima de todo, al
mismo tiempo que debo amar a mi prójimo como a mí
mismo. Si el prójimo está en el error, es una pena
para él y también para la verdad. ¿Cómo
no sufrir por eso?
"Ese
es uno de los encantos inherentes al diálogo fraternal.
Éste, por otra parte, degeneraría completamente
si el temor de disgustar a mi hermano contrapesase mi deber de
declarar la verdad.
"En
el diálogo fraternal, cuanto más profundo es el
amor, más se siente cada uno llevado a declarar sin atenuantes
ni paños calientes lo que tiene por verdadero. De lo contrario,
ofendería no sólo a la verdad tal como la ve, sino
también a la dignidad espiritual del prójimo.
"Desconfiemos
de los diálogos en que cada uno se pasma de alegría
escuchando las herejías, blasfemias y paparruchadas del
otro. No son en absoluto fraternales.
"No
es recomendable confundir "amar" con "buscar
agradar". "Dio
brincos y gustó". Aquella bailarina gustó
a los invitados de Herodes.
"Me
cuesta mucho creer que la bailarina ardiese de amor por ellos."
('El
Campesino del Garona'
[1967] Editorial Española Desclée de Brouwer. Bilbao.
1967.
Páginas 109 y 131)
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