Es grato,
pero también inquietante para mí, hacer una exposición
sobre ideas que se han convertido en vida para muchos, y que sin
duda obligan a un esfuerzo de la inteligencia y del corazón
para representar el sentir y pensar de todos ellos.
Estamos conmemorando
un libro que por su solo título indica toda su significación:
Humanismo integral. Un propósito de hacer de la visión
humanista un logro lo más perfecto posible dentro de circunstancias
históricas determinadas.
Al hablar
de humanismo integral tenemos que pensar en el hombre que lo elaboró
y presentó. No voy a repetir lo que otros han dicho, pero
sí quisiera decir que fue un filósofo que no pretendió
sino exponer el pensamiento católico.
Lo hizo de
tal manera que cada vez que apuntó a un tema no sólo
recogió la tradición, el fondo histórico
de los tiempos, la posición doctrinaria del catolicismo,
sino que también tocó las cosas de forma que dio
a esa armazón teológica, filosófica y social,
una renovación, una adecuación al momento y una
proyección al futuro.
En ese sentido
creo que podemos afirmar plenamente que fue un revolucionario.
En el espíritu y en sus actitudes. No sólo escribió:
también actuó. Y cada vez que las causas de la Humanidad
obligaron a su testimonio, él estuvo presente. Por ejemplo,
durante la Segunda Guerra Mundial fue un activista, un expositor
de las ideas de libertad.
Su filosofía
política es, en el fondo, una filosofía de la libertad
del hombre.
Quisiera decir
algunas cosas con directo fondo político; tratar de mostrar
lo que a mi juicio significa el humanismo integral desde el punto de vista político.
Con ese objeto
trataré de probar si se pudiera así decir
cuatro tesis.
Primero,
que el humanismo integral implica un cabal proyecto político.
En
segundo lugar, que este humanismo integral descansa en una raíz
auténticamente cristiana.
Tercero,
que es un intento de solucionar los problemas de la acción
política de nuestro tiempo de una manera que se coteja
beneficiosamente con otras tesis contemporáneas.
Y
por último, que esta filosofía política
descansa profundamente no sólo en la inteligencia, sino
también en el corazón del hombre.
1 El humanismo integral implica un cabal proyecto político
Digo 'implica'
porque, en cierto modo, realiza un proyecto político para
nuestro tiempo, porque enfrenta un hecho político actual:
la crisis de las civilización capitalista y de las reacciones
anticapitalistas de nuestro tiempo.
Procede políticamente
al desentrañar el significado teórico y práctico
de los sistemas que caracterizan el curso de la historia occidental:
significaciones adecuadas a su tiempo y que simultáneamente
se sobrepasan a sí mismas. Maritain descubre el sentido
de esas etapas y muestra cómo surge, en el proceso histórico,
la etapa siguiente, acumulándose hasta producir en un momento
determinado una cierta crisis histórica.
Ante ello,
se propone un marco global de solución política,
es decir, un objetivo que emana de las concepciones ideales tanto
como de la situación concreta en el orden cultural, social,
económico y político. Es el humanismo cristiano
integral como salida ante el choque de los antagonismos políticos
y sociales de nuestro tiempo.
Esa crisis
exige que dichas ideas sean puestas en marcha. No es un mero ideal,
un simple deseo. Es el producto de una situación histórica
concreta. El cristiano se ve abocado a esa situación que
exige su acción en el orden político.
Maritain decía
que su concepción era el anticipo de una Nueva Cristiandad.
La idea ha sido discutida posteriormente; sin embargo, a mi juicio,
la objeción emana del hecho de que o se comprende justamente
la filosofía de la historia que está implícita
en el concepto de Nueva Cristiandad. Esta no es una repetición
de la antigua. Es solamente el espíritu cristiano que
adecuándose a las circunstancias proyecta hacia
adelante una acción en virtud de la cual los hombres puedan
volver a una vida de fraternidad, de comunidad, de libertad.
¿Cuáles
son las características de esta Nueva Cristiandad (que
más tarde llamará "nueva democracia")
y que se concretará en la denominación de "humanismo"?
a) El pluralismo,
el cual contiene dos elementos: unidad y diversidad en la sociedad.
Pluralismo es diversidad, es decir libertad. Pero, al mismo tiempo,
es unidad. Se trata de una libertad para la comunidad. No es,
por tanto, una especie de dispersión, de democracia individualista.
Es la libertad que sirve al interés general.
b) Enseguida,
la autonomía de lo temporal. Se ha sobrepasado ya la época
en que todo se sumía en la concepción religiosa.
Existe un reconocimiento de lo político, que vale por sí mismo y que congrega a todos los hombres en este trabajo. .
c) La superación
de los antagonismos sociales. Históricamente, las sociedades
han estado divididas en clases antagónicas. Cuando se concibe
una verdadera sociedad cristiana, se trata de una comunidad de
hombres libres, y por tanto, de una superación de los antagonismos,
de un orden sin sectores que, oponiéndose, se destruyen
mutuamente.
d) La tarea
común. Esta nueva sociedad humanista convoca a todos a
lograr el objetivo de una sociedad fraterna.
Esto es lo
que persiguen, en el fondo, las filosofías de la revolución,
de la liberación, aquéllas que tienden a dar a la
Humanidad un salto gigantesco para pasar de la opresión
a la libertad.
Tenemos aquí
una concepción que luego se traducirá jurídicamente:
los derechos de la persona frente a la sociedad y los derechos
de la sociedad frente al individuo. En suma, una comunidad de
hombres libres social y políticamente, que realiza la democracia
en forma integral.
Esta propuesta
no es un mero ideal, un simple deseo, una utopia. Es realizable
porque corresponde al trabajo permanente de la cultura, porque
se funda en la experiencia del pasado y del presente.
Ya he dicho que recorre toda la historia para encontrar su objetivo.
Pasa por la crítica y la autocrítica.
Maritain analiza
la Edad Media católica reconoce sus valores permanentes,
pero sabe que esa edad terminó en un momento dado, se gastó,
fue sobrepasada, y la nueva etapa histórica aunque
se edifica contra la Edad Media tiene valores fundamentales
que hay que mantener, vincular y respetar siempre. Pero también
pasará y exigirá una nueva etapa hacia adelante.
Se trata pues
de acoger todas las formas culturales. Es interesante leer tantos
pasajes en que se deja constancia del aporte de los diferentes
tiempos, escuelas, concepciones que han recorrido la historia.
Se tiende a integrarlas y se dice que el cristiano es alguien
que jamás se estanca ni se encierra en sí mismo.
Reconoce también
el relativismo histórico. Comprende que las cosas no son
nunca absolutas, y de ese relativismo hace toda una filosofía
de la historia en virtud de la cual compagina lo relativo con
los ideales permanentes.
No se desvincula
jamás, tampoco de la ética humanista; es una política
basada en la moral cristiana, en definitiva en el amor y respeto
al prójimo.
Es, pues,
un proyecto posible, porque está en el fondo de lo que
es el ser humano, de lo que el ser humano pide y desea, por lo
cual siempre ha luchado. No es una utopía. Ya lo dirá:
es un ideal que se adecua a los tiempos y que hay que considerarlo
en función de la realidad.
2.-
El humanismo integral descansa en una raíz cristiana profunda.
Estamos, entonces,
frente a un proyecto de honda y profunda raíz cristiana.
En torno a esto, siempre ha existido controversia. El propio Maritain
recibió acusaciones de no ser cristiano, de ser herético,
de servir al comunismo. Pero hay que demostrar que no es así.
El afirmaba un "humanismo de la Encarnación"
en que la espiritualidad se sume en la realidad y en que la realidad
por eso mismo pasa por lo espiritual.
Tal cosa representa
un principio fundamental del cristianismo: la trascendencia que
no abandona jamás lo real.
En el desarrollo
de esa doctrina, Maritain busca las fuentes teológicas
que permiten definir al hombre en su comunicación con el
Ser Supremo mediante la gracia, todo ello dentro de la doctrina
católica fundamental. El filósofo encontrará
razones permanentes y otras que estén sometidas a la crítica
histórica, las que sufren una evolución.
La afirmación
clave para entender a mi juicio a Maritain se encuentra
en el texto de uno de sus libros, El crepúsculo de
la civilización:... "en la visión
de este humanismo integral no hay para qué escoger o sacrificar
uno al otro entre el movimiento vertical hacia la vida eterna
que nace y empieza en este mundo, y el movimiento horizontal en
el que se revelan gradualmente las sustancias de las fuerzas creadoras
del hombre en la historia. Estos dos movimientos deben ser perseguidos
simultáneamente y el segundo, el movimiento horizontal
de progresión histórica, no se realiza, sino se
junta de una manera vital con el primero, con el movimiento vertical
hacia la vida eterna; porque este segundo movimiento, el horizontal,
poseyendo finalidades propias en lo temporal y tendiendo a mejorar
la condición del hombre en la tierra, prepara, no obstante,
el reino de Dios en la historia, el cual tanto para el individuo
como para toda la Humanidad es algo que se halla más allá de la historia".
Esa doble
dimensión de la vida del hombre es pura y típicamente
cristiana, es el Evangelio mismo y es un principio sin el cual,
me parece, no se entiende un pensamiento complejo en que se contempla
tanto lo trascendente del cristianismo como la necesidad de que,
al buscar esa trascendencia,el hombre debe volverse sobre las
cosas de la tierra.
La doctrina
filosófica en que se basa Maritain es la de Santo Tomás
de Aquino, teólogo de fines de la Edad Media, y la usa
sin abandonar nada de esa tradición teológico-filosófica;
pero al mismo tiempo mostrando que ciertos principios o ciertas
adecuaciones valen para nuestra época.
Por ejemplo,
Santo Tomás nunca habló de la historia, pero un
concepto fundamental de la filosofía de Santo Tomás,
el de la analogía, sirve a Maritain para construir una
filosofía de la historia, esa que le permite trabajar hoy
por una civilización cristiana, sin que por eso tenga que
volverse íntegramente a una civilización cristiana
ya pasada, y sin que la civilización que se puede construir
hoy sea la única posible.
Las normas
son diferentes. El fundamento profundo es lo que vale. Ello se
consigue cuando se interpreta la realidad a través del
concepto lógico-filosófico de la "analogía.
Parece fácil,
pero no es así. Porque gran parte de crítica que
a nuestro pensamiento político se hace, a nuestra capacidad
de entender una situación nueva, obedece a que no se piensa
analógicamente, sino unívocamente, término
también de la vieja filosofía "la realidad
se da en una forma", "el catolicismo es la Edad Media,
por lo tanto, hay que volver a ella". Eso es lo que básicamente
rige todo el pensamiento conservador: las cosas se dan de una
sola manera y, de hecho, hay que luchar y vivir por ellas aunque
estén muertas.
3.- Algunos problemas políticos contingentes
Maritain trata
diversos problemas de nuestro tiempo. Tomaré unos cuantos
temas en que el pensamiento del humanismo integral permite una
interpretación susceptible de ser cotejada con otras.
a) La relación
entre fe y política. Problema siempre presente para los
cristianos y no cristianos: en qué medida la fe se cruza
con la política y cuales son los límites de una
y otra. La Iglesia, el antieclesiasticismo, ciertas concepciones
como el confesionalismo, el clericalismo, están en la vida
política de nuestros pueblos. También la posición
contraria: la de construir una sociedad atea.
Anteriormente
traté de mostrar cómo lo espiritual se funde con
lo temporal sin ser lo mismo. Pero ¡cuántos piensan
lo espiritual como algo que no pasa por lo temporal! Actualmente,
en nuestro país, esa concepción de una espiritualidad
"pura", aparentemente pura, es muy fuerte: el creyente
se comunica privadamente con Dios sin necesitar del mundo. Estas
convicciones piensan lo espiritual como con miedo de mancharse
las manos. Maritain afirma que hay que hacerlo, hay que entrar
en la realidad. Lo otro consiste en eludir la realidad refugiándose
en lo espiritual.
Pues bien,
el humanismo integral se aproxima a este problema de muchas formas.
En el caso de la Teología de la Liberación, es patente.
Dicha doctrina dice a mi juicio que la fe es acción
temporal: la acción política de luchar contra la
pobreza es algo que se identifica con la fe. Por lo tanto no hay
fe si no se lucha por ello. Es como si toda la fe tuviese que
identificarse exactamente con esa tarea.
Inmediatamente da lugar a la objeción: se trata, se dice,
de una concepción que niega la trascendencia.
¿Y
qué sostiene Maritain?
Antes de la
polémica contemporánea, desde muchos ángulos,
abordó el tema.
Primero, mostrando esa relación que llamaré dialéctica,
entre vía hacia arriba y vía hacia abajo, la búsqueda
de Dios y, al mismo tiempo, la tarea terrena. Esa relación
en que ambas cosas simultáneamente se afirman y que son
como aspectos de una misma realidad, pero que tienen su dimensión
discernible.
Enseguida,
su tesis de que el cristianismo opera en dos formas: oficialmente,
desde las alturas jerárquicas y, desde la base, por la
influencia espontánea de unos en la conciencia de los otros,
lIevándolos hacia el bien. Es fermento presente en la realidad
y, a la vez, expresión de valores cristianos.
Por último,
el concepto de autonomía de lo temporal.
Maritain analiza
este problema de acuerdo con distinciones clásicas en la
teología, pero aplicándolas a nuestro tiempo. Realiza
una validación de lo temporal, que no necesita depender
de lo espiritual de una manera que lo prive de toda existencia
propia.
El creyente dice Maritain actúa como cristiano o en representación
de la Iglesia; cuando actúa como cristiano él se
juega, pero son los valores cristianos los que trata de realizar.
Esta distinción permite aclarar las formas cómo
los creyentes actúan en el orden temporal: el cristiano
y el no cristiano no deben separarse en esto, sino que deben y
pueden trabajar unidos, no hay que cerrarse en el puro circulo
de los creyentes.
Un partido
político, por ejemplo, no tiene que exigir la creencia
religiosa como presupuesto fundamental. Es curioso cómo
un autor francés, Comblin, critica a Maritain por "centrar
todo en la concepción católica y negar que el católico
participe en organizaciones de no creyentes".
Maritain dice
todo lo contrario. Incluso más, fundamenta su tesis en
la doctrina del bien común, que es un bien común
práctico, que se aplica universalmente. No es un ideal
teológico o filosófico. La gente se reúne
por fines prácticos, comunes, propiamente humanos, para
lograr su bienestar y el de la sociedad. Sus fundamentaciones
sirven a cada uno para su acción, para desarrollarse mejor,
pero no son pautas absolutas en el trabajo de los hombres por
las cosas de interés social.
Eso es importante,
porque justamente delimita el campo de la acción y aclara
cómo tenemos que actuar. En esa forma, suministra una aproximación
a este tema que en la Teología de la Liberación
se describe como "una vocación universal por la
salvación".
La idea de
que todos los hombres están llamados a trabajar por la
salvación y que, en el fondo, cualquiera que sea el trabajo
que realizan, en cierto modo aportan algo a aquello, está
ya totalmente prefigurada, no sólo afirmada, sino pensada
en Maritain a través de esos distintos tipos de aproximación
al problema.
b) El individuo
en la sociedad. Es la pregunta acerca de lo que pasa con cada
individuo cuando se realiza una determinada estructura social.
Es el tema de las revoluciones: el individuo está mal en
la sociedad y hay que transformarla.
Este problema
no es tratado por la doctrina liberal. Supone que los hombres
se enfrentan los unos a los otros según sus intereses individuales
y no deben preocuparse de lo que suceda, porque todo obedecerá
automáticamente a las leyes económicas y así
se obtendrá la felicidad posible. No trata, entonces, el
problema de qué pasa en una sociedad liberal entre el poder
social y el individuo. Se reconocen derechos individuales, pero
de tal manera que, al chocar, crean entre si el conflicto social
y para ese conflicto social no hay un pensamiento que resuelva
el problema.
La prueba
de ello es lo hemos visto en Chile que se puede
llegar fácilmente a la libertad en un aspecto y a la dictadura
en otro. Libertad en lo económico, dictadura en lo político.
Y eso es porque no poseen una filosofía del hombre dentro
de la sociedad,no llegan a las conclusiones propias de su tesis.
La libertad
debería manifestarse en todo, pero resulta que se sabe
que la libertad individual produce el conflicto. Y para el conflicto
no tienen respuesta, salvo la de declararlo insoluble.
Lo mismo se
puede decir en cierto modo de la doctrina socialista.
Piensa la sociedad, piensa los conflictos en la sociedad, determina
razones para que la sociedad cambie, pero no piensa la persona
en la sociedad. Carlos Marx no escribió ni una sola palabra
sobre la persona humana. Y no porque no la comprendiera, ya que
era un humanista, y buscaba una sociedad verdaderamente humana
incluso utiliza esta misma expresión alguna vez
, pero cuando introduce la tesis del materialismo histórico,
cuando dice que el hombre es una superestructura de la infraestructura
biológico-social, se encierra en una afirmación
determinista en cuya virtud el sujeto individual no encuentra
un lugar.
Si ustedes
examinan las sociedades socialistas encontrarán que, en
sus constituciones, el problema de los derechos personales es
siempre algo secundario. Está dado como ya cumplido. No
se presenta como un derecho del sujeto frente a la sociedad, sino
como un derecho que la persona está realizando, cumpliendo
y gozando. Se da por entendido que ya lo adquirió. Ha tenido
que venir un progreso en el marxismo para que algunos estudien
la noción del individuo dentro de la sociedad. Antes de
ello estaba como dado que la revolución resuelve todo.
Que todo se reduce a lo social. Que el triunfo de una clase determina
la vigencia del humanismo en una sociedad. No está pensado
jamás el problema de la persona, y es por eso que evidentemente
ocurren conflictos graves y ese problema tiene que ser destacado
desde afuera de ese mundo, porque desde su interior no se lo ve.
Sobre este
punto, el humanismo integral desarrolla el concepto clásico
del hombre como persona en la sociedad de personas.
El ser humano
es, a la vez, individual y social. Está, como individuo,
inserto en un grupo y no puede ser explicado sino considerando
su razón de ser como individuo y con su vinculación
a otro ser humano en la sociedad. En filosofía, la unidad
entre ambos aspectos se realiza por medio del concepto de persona
que expresa la naturaleza espiritual del hombre. Quiere decir
que cada ser humano es persona y que, al unirse con otros, dentro
de la sociedad, realiza una vinculación recíproca
en que también debe manifestarse la condición de
persona. La sociedad es (o debiera ser) una sociedad de personas.
Hay pues un orden pedido por la noción de persona. Es lo
que jurídicamente se expresa diciendo que todo hombre tiene
derechos frente a la sociedad; pero, por la misma razón,
la sociedad, en cuanto constituida por personas, tiene también
derechos respecto de cada uno de los que la forman.
La situación
se describe también por la vía del concepto de bien
común. La sociedad ha de organizarse para respetar y desarrollar
los derechos de la persona, los cuales no son otra cosa que el
bien común de todas ellas. Existe pues, una perfecta identidad
(teóricamente hablando) entre cada hombre, que se comporta
al nivel espiritual de la persona y el orden social, cuando éste
se basa también en el respeto a los derechos de la persona.
Se ha de entender, pues, que dicha noción prima sobre la
de individuo sea que el factor individual (en cuanto va contra
el bien común) afecta a la sociedad entera, sea que la
sociedad, entendida, no según los valores de la persona,
sino bajo una forma que los niega (dictaduras, opresión
social), implica una violación de los derechos de la persona,
como individuo o como grupo.
De lo dicho,
pues, emana la doctrina de los derechos humanos. Esta implica
un concepto filosófico del hombre según el cual
éste es un ser de naturaleza racional que trasciende los
condicionamientos materiales o sociales. El humanismo cristiano
puede, de acuerdo con esta doctrina, establecer los límites
para el ejercicio de los derechos individuales, puesto que la
acción de los individuos no pueden violar lo que es un
bien común a todos los que forman la sociedad humana. Ese
individuo se transforma en delincuente. Al mismo tiempo, y al
revés, la sociedad si permanece como humana, tiene límites
en cuanto a las exigencias que formula respecto de las personas.
Cuando viola los derechos básicos de cada uno, se hace
también inhumana y sirve, de hecho, no el interés
de de todos, sino el de grupos que actúan contra el bien
común.
El concepto
liberal individualista del ser humano carece del concepto de bien
común, porque no se eleva al de persona y, por lo mismo,
no tiene posición frente al conflicto entre la sociedad
y la persona individual. Por otra parte, el socialismo clásico
es una concepción según la cual la sociedad o el
Estado, es decir, el factor que se hace presente por el hecho
de ser el hombre un ser social, explica toda la realidad humana
y no deja lugar a la presencia causal del hombre como individuo.
El ser humano
no está concebido como una persona con derechos, sino una
pseudo realidad explicable sólo por el determinismo de
los factores biológico-sociales. Tal es la teoría
del materialismo histórico en su significación más
cruda y que originó precisamente la posición más
radical de esta escuela. El hombre es en tal caso alguien que,
en cuanto individuo, puede ser sometido a un interés social
que, a su vez, no lo tiene en cuenta como algo sustancial.
Al pensar
de ese modo, el socialismo clásico elude también
la totalidad del problema del hombre, niega su causalidad social
y se atiene a un determinismo abstracto. De allí, si no
hay conciencia real de parte de los dirigentes de tal sociedad,
se pasa al colectivismo económico (el Estado como centro
del poder) y al totalitarismo político (el Estado como
casi única fuente de derechos).
El problema
antedicho es fundamental para la democracia, como también
para el humanismo.
Equivale a
decir que es fundamental para saber lo que es y lo que debe hacer
una revolución en cuanto a la situación del hombre
de carne y hueso dentro de la estructura de la sociedad.
c)
El ideal político y la causalidad en la historia. En Maritain
hay un pensamiento acerca de si los ideales humanos valen, si
la verdad se realiza o no, y cómo se realiza. Es el problema
de la filosofía de la historia. Es el tema del ideal histórico
concreto.
Allí
rompe la vieja tesis católica de la relación entre
tesis e hipótesis, donde la tesis era todo y la hipótesis,
nada; lo que se afirma en la primera, se niega en la segunda.
El filósofo no lo acepta. Pero tampoco acepta lo que dice
Marx:... "no vengo a traer ideales, porque es el desarrollo
de la ciencia el que resolverá el problema; no necesito
ideales". Como también decía Hegel en una
bella frase... "la inteligencia es como el búho
de Minerva, que levanta su vuelo sólo al atardecer".
Para Hegel
y también para Marx que no hizo más que reproducir
esa fundamental tesis hegeliana la inteligencia es un fruto
tardío que habla cuando ya la vida está terminándose.
En ese momento, ella surge y expone como proyecto futuro lo que
está muriendo. Es lo que Marx llama la "alienación"
del hombre, la alienación de toda la cultura bajo la sociedad
de clases.
En cambio,
para Maritain, el ideal humano vale, mas no como utopía,
como una cosa meramente voluntarista. Vale en cierta proporción,
dentro de etapas, de horizontes históricos, en situaciones
determinadas, es un ideal histórico concreto: depende de
la historia y tiene que concretarse, ser determinado en función
de una situación.
Ese ideal
reposa en definitiva en algo que el ser humano lleva en sí,
los valores fundamentales del hombre.
El hombre
está siempre luchando por la libertad, pero la forma en
que la libertad se realiza evidentemente tiene limitaciones en
el tiempo y en el espacio. Eso explica que el ser humano sea una
causa en la historia. El hombre es libre, dice la tesis católica.
Maritain añade: "es libre", pero puede estar
condicionado hasta tal punto, que parezca que su libertad ha desaparecido
y eso puede durar siglos.
La libertad
consiste en que hay una chispa en el hombre que en un momento
dado puede romper los determinismos. Eso es lo único que
se afirma. Es capaz de romper todo lo que sea el condicionamiento
extraño al espíritu. Por eso en definitiva es una
causa que va junto con las demás causas.
Maritain reprocha
a Marx que enfatiza la causa material. Es una realidad la causa
material, pero no es la única. También debe ser
reconocida la capacidad del ser humano de cambiar la realidad.
Y el marxismo, cuando lanza la afirmación de que todo reposa
en el hombre y que éste es creador, está contradiciendo
su propia tesis de que el hombre está determinado. Cuando
Lenin habla del "partido vanguardia" también
esta rompiendo el determinismo y aceptando que el hombre es libre.
Pero esos
problemas en el marxismo no aparecen razonados. En Maritain hay
el esfuerzo por pensarlos, por situar estos factores de tal manera
que se entienda la forma cómo el ser humano se explica
asimismo cuando crea la historia, y cuando está limitado
por ella y no
puede cumplir sus objetivos.
d)Los medios
y los fines son complementarios. "Medios y fines son inseparables":
es la ética de los medios y los fines. Es el antimaquiavelismo.
No perseguir el bien por la vía del mal. El maquiavelismo
es una realidad formidable en la política y Maritain hace
un estudio especial sobre el tema. Cosa que no encontramos en
el marxismo; en éste hay una afirmación de la violencia,
un reconocimiento, pero no un estudio de las condiciones de la
violencia. Maritain ni siquiera se apega a la no-violencia, más
aún, critica algunos aspectos del pensamiento de Gandhi;
por ejemplo, analiza el caso de los presos de la guerra mundial,
en que eran obligados a traicionar a sus compañeros para
obtener alguna posibilidad de salvación. Se introduce en
el meollo del problema, en la conciencia de ese sujeto que está sometido a una violencia extrema y que, por lo tanto, puede ceder
ante ella.
El problema
de los medios y los fines tampoco es pensado desde dentro por
el marxismo y el liberalismo. Allí, el maquiavelismo, en
lo que tiene de real o inmoral, no es objeto de un discernimiento
crítico. Es simplemente denunciado o practicado según
las convicciones del poder.
e) Del capitalismo
al humanismo. Ahora bien, ¿cómo salir del capitalismo?
Pienso que esa pregunta descansa en la aceptación total
de la tesis de la revolución clásica socialista.
En Maritain tenemos una crítica del capitalismo, en todos
sus aspectos, de su desarrollo, de sus instituciones, su mecanismo
esencial, de las circunstancias en que se da.
Para Maritain,
del capitalismo se sale por la vía de la democracia. Democracia
entendida como una acción integral, que en el fondo es
acción humana, ideales humanos, organizaciones humana,
ejercicio de los derechos y deberes humanos.
Cuando se
trata de salir de la dictadura es fácil decir "sólo
con violencia o sólo con rebeldía", son elementos
únicamente; pero no es así, la realidad es más
compleja. Porque podemos salir del capitalismo para llegar a otra
dictadura. El problema del ser humano es que debe trabajar para
conseguir realmente lo que persigue.
4.- Una política basada en la inteligencia y el corazón.
Digo una palabra
más sobre la filosofía de Maritain: es inteligencia
y corazón. Inteligencia, porque perfila, piensa, procura
resolver todos los problemas mencionados.
Incluso tiene
un tipo de raciocinio que en la vieja filosofía hegeliana
se conoce como "dialéctico". Un pensamiento comprensivo
que sigue las sinuosidades de la realidad, que relaciona, que
busca la causa y el efecto. Que en suma es algo dinámico,
que persigue la realidad en su fondo.
El ejemplo
clásico es esa relación entre lo trascendente y
lo temporal; esa vinculación: esa reciprocidad. Hacer síntesis,
recoger las cosas y plantearlas en función de una totalidad
que se va agrandando.
Ese pensamiento
debe ser también el nuestro. Un pensamiento que tiene identidad,
pero capaz de comprender y recibir a otros. Algo vital en política
es saber mantener la identidad junto con establecer relaciones
y vivir en conjunto.
Es una política
del corazón también, porque cada frase que se lee
no es sólo un concepto, sino un sentimiento, expresa una
relación con los hechos de la vida, el sufrimiento y la
tragedia. Hay un breve articulo de Maritain que se llama 'Bienaventurados
los perseguidos', que a mi juicio es uno de los más
bellos trozos literarios, y que justamente muestra esa búsqueda
del significado que tiene el sufrimiento de los perseguidos en
el mundo.
Por último:
hoy día, en nuestro país, creo que podemos usar
muchas de estas ideas presentes en Humanismo integral, porque
los problemas son los mismos, salir de una etapa y pasar a otra.
Salir para
realmente realizar nuestras ideas, porque nuestros ideales valen.
Porque decir libertad significa decir libertad, históricamente
determinada, no es caer en otra tiranía.
Es porque
tenemos que tratar con muchos, y con gente que no piensa como
nosotros; que incluso pueden ser permanentes adversarios, pero
tenemos que saber que en un momento dado hay una necesidad de
relación. Hay que saber explicarlo, saber traducirlo con
inteligencia y corazón.
Comprender
el sufrimiento de los demás y sacar fruto de esta situación
de dolor.
Los problemas
que tenemos que tratar todos los días para dirigir nuestra
acción en la política chilena, están de alguna
manera planteados y por eso es que aquí hay un mensaje
para las generaciones de hoy y para las que están viniendo,
la juventud. Dijo Maritain en Humanismo Integral:... "el
humanismo tiende esencialmente a hacer al hombre más verdaderamente
humano y a manifestar su grandeza original haciéndolo participar
en todo cuanto puede enriquecerlo en la naturaleza y en la historia...
requiere a un tiempo que el hombre desarrolle las virtualidades
en él contenidas, sus fuerzas creadoras y la vida de la
razón". Creo que sirve a la juventud en este tiempo,
y nos pone en situación de realizar un trabajo que sea
de inteligencia y de corazón, que sea realmente un Humanismo
integral.