"En cuanto al pensamiento de Maritain, ¿qué podemos decir? No es su menor mérito el haber vuelto a crear en el siglo XX un clima espiritual comparable al siglo XIII, en el que cada uno decía la verdad de una manera tal que en el acto cesaba de pertenecerle.
      "Somos, en verdad, deudores de Maritain, de idéntica manera que él mismo lo es respecto de Santo Tomás, nuestro común maestro, … por haber roto los muros de nuestra soledad, por habernos inspirado el coraje de pensar que en ninguna época la verdad debe dejar de ser dicha, y habernos probado, por el ejemplo, que juzgar lo que pasa a la luz de lo que no pasa, lejos de levantarnos contra nuestro tiempo, es la sola vía que nos conduce a lo que en éste merece ser amado.
      "¡Gracias le sean dadas!"