La filosofía de Aristóteles y Santo Tomás es con toda propiedad, según frase de un filósofo moderno, la filosofía natural del espíritu humano; porque en efecto desarrolla y eleva a su mayor perfección lo que hay de más profunda y auténticamente natural en nuestra inteligencia, en sus primeros conocimientos, como en sus aspiraciones a la verdad.
Es también la filosofía de la evidencia, fundada a la vez en la evidencia experimental de los datos que nos dan los sentidos y en la evidencia intelectual de los primeros principios; es la filosofía del ser, por apoyarse toda ella y regularse sobre lo que es y por plegarse fielmente a todas la exigencias de lo real; es la filosofía de la inteligencia, a la cual se entrega como a la facultad de lo verdadero y a la que educa a su vez por medio de una disciplina soberanamente purificadora. Por todas estas razones, esta filosofía tiene carácter de filosofía universal, en el sentido de que no es la expresión de una nacionalidad ni de una clase, ni de un grupo, ni de un temperamento, ni de una raza, ni de una ambición, ni de una melancolía, ni de una tendencia práctica; sino la expresión y el resultado de la razón que en todas partes es idéntica. En este mismo sentido, esta filosofía es suficiente para conducir a las inteligencias privilegiadas hasta la ciencia más elevada y más difícil, sin dejar jamás, por otra parte, de estar a la altura de aquella certeza fundamental, espontáneamente adquirida por toda mente sincera, que constituye los dominios universales humanos del sentido común.
'Introducción a la Filosofía'