Lo que esperamos del Tomismo en el orden especulativo es la salvación actual de los valores de la inteligencia; y en el orden práctico la salvación igualmente actual (en tanto cuanto depende de una filosofía) de los valores humanos.
Nos ocupamos, en una palabra, no de un tomismo fósil, arqueológico, sino de un "Tomismo viviente".
Es deber nuestro posesionarnos seria y conscientemente de la realidad y de las exigencias de tal filosofía. De ahí surge para nosotros un doble compromiso:
Tenemos primeramente la imperiosa obligación de defender la sabiduría y la continuidad de la philosophia perennis en contra de los prejuicios del individualismo moderno, ya que éste aprecia, estima y busca lo nuevo por lo nuevo mismo y no se interesa por una doctrina, sino en la medida en que ésta representa una creación de una nueva concepción del mundo.
Nos es preciso además demostrar que esta sabiduría permanece siempre joven e inventiva y que en ella bulle siempre una necesidad profunda y consustancial de crecer y renovarse. Así lucharemos a brazo partido en contra de los prejuicios de los que querrían detenerla en cierto punto determinado de su marcha y desconocer su naturaleza esencialmente progresiva."
'Siete Lecciones sobre el Ser'